martes, enero 03, 2012
AÑO NUEVO 2012, UN HEMOGRAMA, UN CHEQUEO DENTAL...NO EXISTEN LOS INVISIBLES
.
he posteado antes sobre las personas invisibles, a las que les hacemos un zig-zag de pasos cuando pasamos al lado de ellos, porque -a la mayoría- les hacen ruido, dan miedo, dan lata, molestan, o bien no existen.
Aunque también están los que nos acomoda que no existan, como todos aquellos que sólo son la mitad de un cuerpo arrastrado de guata en pleno Paseo Ahumada, con un cartel escrito con mala letra y faltas de ortografía, o aquellos que les falta grotescamente un ojo, la nariz y se destapan la placa de titanio del cráneo, y lo exhiben para pedir...y ahí el zig-zag nuestro es grotesco y nada disimulado.
No como Iván, que sabe lo que genera en la gente, luego se esconde. A Iván, si siguen leyendo y abriendo mis enlaces, lo conocerán.
Ellos barren tu pasillo en el metro, piden monedas por gesticular que ahí sí te puedes estacionar, sacan tus papeles con mugre y tus cáscaras de verduras, de ese estofado que te quedó exquisito el martes, en que para ti la magia terminó en ese último bocado... el trabajo de él empieza al recoger esos desechos, de tu edificio todo, para dejarlos en grandes contenedores cuando pasa el camión del aseo.
Un buen día, cuando Vicente (mi sobrino de siete años) tenía dos años, fuimos las tres al Parque Arauco, a Almacenes París. Mientras le probaban unas zapatillas a Vicente, él se paró, caminó unos metros, se agachó y le dijo "¿Hola?" a una señora con un largo trapero que, agachada, no podía despegar un chicle de esas brillantes baldosas. La señora miró a Vicente, miró para todos lados, hizo una pausa y le dijo "Hola", seguido por una linda sonrisa. Se quedaron mirando.
"Vic, venga a probarse las zapatillas, la señora está trabajando, no la moleste". La señora se levantó, siguió a Vicente hacia nosotras, y dijo, "No me molesta, al contrario, me sorprendió, es que como uno es invisible para la gente...", se le llenaron los ojos de chispitas. A nosotras nos pasó parecido.
Desde entonces, nunca más dejamos de saludar, a quien fuera, el guardia en la entrada, a la señora que barre en el terminal de buses, a tu propio conserje o a su medio pollo. No son invisibles.
Y agregamos más, "¿cuál es su nombre?, ah, señora Eliana, muchas gracias".
Como dije, he posteado antes de estos seres invisibles, que no faltan a sus trabajos porque ganó la U, que uno les ve una mancha en la cara con pinta de melanoma, que tienen las manos con uñas feas y con mugre que no sale, que se humillan con el chofer de la micro porque no les queda saldo en la Bip, mientras van con el kilo de pan de vuelta a sus casas. Que te reciben gustosos algo usado y que desechaste. Que caminan encorvados y siempre te saludan con una sonrisa, y tú no sabes si han tomado desayuno, y ahí están temprano barriendo el piso que vas a pisar, y si es invierno, tienen que repasar esa suciedad de tus pasos con barro.
Viven al día, y agradecen ese nuevo día. Quizás celebran en sus casas que lo hayan contratado como ayudante del conserje, el medio pollo que digo yo, como es Don Ernesto. El que barre los pasillos, el que saca todos esos contenedores gigantes de basura de todo un edificio, y solapadamente, revisa un poco de basura por si encuentra algo que le sirva.
Don Ernesto es el recientemente contratado en mi edificio, está empezando en una pega, y debería estar jubilado, debe tener unos setenta y cuatro, quizás más. Y está empezando.
Desecharon un refrigerador hace unos días, él lo cargó junto al dueño y lo dejaron en la vereda. Se fue el dueño y Don Ernesto no pudo dejar de mirar ese refri...qué ganas de llevárselo!
Mi otro regalón, es mi Negrito pastabasero de Cerro Navia. El que estaciona autos afuera del Ekono. No tiene dientes, es ronco, algo así como con las cuerdas vocales destruidas. Todos los santos días me dice "Hola, mi reina, que Dios me la bendiga", y le digo lo mismo. Camina como hablando solo con un celular que es de esos juegos de mascotas virtuales hecho añicos. Pero él tiene las más lindas conversaciones, de amor, de tranquilidad, "Sí, mi amor, ya me voy luego a la casa, yo le llevo sus chocolates". Pero no está hablando con nadie. Yo le digo "¿Es la patrona?", y él asiente con tanto amor...
La señora del negocio de la verdulería/juego de las moneditas me dijo, "Ahí va poh, cuando se va de los autos del Ekono es porque se fue a fumar, después vuelve todo acelerado gritando". Y es así. Y así le agarré cariño.
Qué hemograma, qué visita al dentista, qué celebración de Año Nuevo. Viven al día.
No me son invisibles, los abracé por el este nuevo año que empieza, me reconocen y yo a ellos. Cuántos más hay.
Este post está dedicado a ellos, a los miles de invisibles que hay, con pulmones, riñones, desdentados y con vidas a veces miserables, en las que uno algo puede aportar, por lo menos como un rebote de las sonrisas sin desayuno que ellos nos regalan.
.
.
he posteado antes sobre las personas invisibles, a las que les hacemos un zig-zag de pasos cuando pasamos al lado de ellos, porque -a la mayoría- les hacen ruido, dan miedo, dan lata, molestan, o bien no existen.
Aunque también están los que nos acomoda que no existan, como todos aquellos que sólo son la mitad de un cuerpo arrastrado de guata en pleno Paseo Ahumada, con un cartel escrito con mala letra y faltas de ortografía, o aquellos que les falta grotescamente un ojo, la nariz y se destapan la placa de titanio del cráneo, y lo exhiben para pedir...y ahí el zig-zag nuestro es grotesco y nada disimulado.
No como Iván, que sabe lo que genera en la gente, luego se esconde. A Iván, si siguen leyendo y abriendo mis enlaces, lo conocerán.
Ellos barren tu pasillo en el metro, piden monedas por gesticular que ahí sí te puedes estacionar, sacan tus papeles con mugre y tus cáscaras de verduras, de ese estofado que te quedó exquisito el martes, en que para ti la magia terminó en ese último bocado... el trabajo de él empieza al recoger esos desechos, de tu edificio todo, para dejarlos en grandes contenedores cuando pasa el camión del aseo.
Un buen día, cuando Vicente (mi sobrino de siete años) tenía dos años, fuimos las tres al Parque Arauco, a Almacenes París. Mientras le probaban unas zapatillas a Vicente, él se paró, caminó unos metros, se agachó y le dijo "¿Hola?" a una señora con un largo trapero que, agachada, no podía despegar un chicle de esas brillantes baldosas. La señora miró a Vicente, miró para todos lados, hizo una pausa y le dijo "Hola", seguido por una linda sonrisa. Se quedaron mirando.
"Vic, venga a probarse las zapatillas, la señora está trabajando, no la moleste". La señora se levantó, siguió a Vicente hacia nosotras, y dijo, "No me molesta, al contrario, me sorprendió, es que como uno es invisible para la gente...", se le llenaron los ojos de chispitas. A nosotras nos pasó parecido.
Desde entonces, nunca más dejamos de saludar, a quien fuera, el guardia en la entrada, a la señora que barre en el terminal de buses, a tu propio conserje o a su medio pollo. No son invisibles.
Y agregamos más, "¿cuál es su nombre?, ah, señora Eliana, muchas gracias".
Como dije, he posteado antes de estos seres invisibles, que no faltan a sus trabajos porque ganó la U, que uno les ve una mancha en la cara con pinta de melanoma, que tienen las manos con uñas feas y con mugre que no sale, que se humillan con el chofer de la micro porque no les queda saldo en la Bip, mientras van con el kilo de pan de vuelta a sus casas. Que te reciben gustosos algo usado y que desechaste. Que caminan encorvados y siempre te saludan con una sonrisa, y tú no sabes si han tomado desayuno, y ahí están temprano barriendo el piso que vas a pisar, y si es invierno, tienen que repasar esa suciedad de tus pasos con barro.
Viven al día, y agradecen ese nuevo día. Quizás celebran en sus casas que lo hayan contratado como ayudante del conserje, el medio pollo que digo yo, como es Don Ernesto. El que barre los pasillos, el que saca todos esos contenedores gigantes de basura de todo un edificio, y solapadamente, revisa un poco de basura por si encuentra algo que le sirva.
Don Ernesto es el recientemente contratado en mi edificio, está empezando en una pega, y debería estar jubilado, debe tener unos setenta y cuatro, quizás más. Y está empezando.
Desecharon un refrigerador hace unos días, él lo cargó junto al dueño y lo dejaron en la vereda. Se fue el dueño y Don Ernesto no pudo dejar de mirar ese refri...qué ganas de llevárselo!
Mi otro regalón, es mi Negrito pastabasero de Cerro Navia. El que estaciona autos afuera del Ekono. No tiene dientes, es ronco, algo así como con las cuerdas vocales destruidas. Todos los santos días me dice "Hola, mi reina, que Dios me la bendiga", y le digo lo mismo. Camina como hablando solo con un celular que es de esos juegos de mascotas virtuales hecho añicos. Pero él tiene las más lindas conversaciones, de amor, de tranquilidad, "Sí, mi amor, ya me voy luego a la casa, yo le llevo sus chocolates". Pero no está hablando con nadie. Yo le digo "¿Es la patrona?", y él asiente con tanto amor...
La señora del negocio de la verdulería/juego de las moneditas me dijo, "Ahí va poh, cuando se va de los autos del Ekono es porque se fue a fumar, después vuelve todo acelerado gritando". Y es así. Y así le agarré cariño.
Qué hemograma, qué visita al dentista, qué celebración de Año Nuevo. Viven al día.
No me son invisibles, los abracé por el este nuevo año que empieza, me reconocen y yo a ellos. Cuántos más hay.
Este post está dedicado a ellos, a los miles de invisibles que hay, con pulmones, riñones, desdentados y con vidas a veces miserables, en las que uno algo puede aportar, por lo menos como un rebote de las sonrisas sin desayuno que ellos nos regalan.
.
.
Comments:
<< Home
Excelente reflexión !!
gracias a dios yo me di cuenta hace mucho tiempo de eso y lo aplico día a día.
Es muy cierto lo que dices !!!
gracias a dios yo me di cuenta hace mucho tiempo de eso y lo aplico día a día.
Es muy cierto lo que dices !!!
Gracias!
Esa reflexión la tenía atravesada desde que vi al Negrito pastabasero durmiendo, con colchón y todo, en el estacionamiento del Ekono un par de mañanas de invierno. La gente y los autos le pasaban por el lado. Siendo que lo conocen.
Muchas gracias por el comentario, y te cuento que estoy en una campaña "anti-anonimato", sobre todo con comentarios tan amables como el tuyo, por qué no saber quién eres?
Un abrazo,
Sole
Esa reflexión la tenía atravesada desde que vi al Negrito pastabasero durmiendo, con colchón y todo, en el estacionamiento del Ekono un par de mañanas de invierno. La gente y los autos le pasaban por el lado. Siendo que lo conocen.
Muchas gracias por el comentario, y te cuento que estoy en una campaña "anti-anonimato", sobre todo con comentarios tan amables como el tuyo, por qué no saber quién eres?
Un abrazo,
Sole
Hola Sole !!
Disculpa lo del anonimato, la verdad es que fue para responder rápido. La verdad es que frecuento bastante tu blog al cual llegué por casualidad hace algún tiempo atrás. ( En alguna oportunidad te comentaré).
Debo decirte que me he entretenido mucho con tus artículos, muchos me han hecho reflexionar y en otros he compartido tu tristeza ( me he dado cuenta de tus estados de ánimos en cada uno de ellos).
Mi nombre es Andrés y debo decirte que todas tus vivencias/experiencias que has vaciado en tu blog son fuente suficiente paar escribir un libro.
Un abrazo y espero que sigas compartiendo tus reflexiones y vivencias.
un abrazo
Andrés Sanguinetti
Disculpa lo del anonimato, la verdad es que fue para responder rápido. La verdad es que frecuento bastante tu blog al cual llegué por casualidad hace algún tiempo atrás. ( En alguna oportunidad te comentaré).
Debo decirte que me he entretenido mucho con tus artículos, muchos me han hecho reflexionar y en otros he compartido tu tristeza ( me he dado cuenta de tus estados de ánimos en cada uno de ellos).
Mi nombre es Andrés y debo decirte que todas tus vivencias/experiencias que has vaciado en tu blog son fuente suficiente paar escribir un libro.
Un abrazo y espero que sigas compartiendo tus reflexiones y vivencias.
un abrazo
Andrés Sanguinetti
Andrés, muchas gracias por "salir del clóset", jaja.
En serio, agradezco tu comentario/análisis de mi blog y de lo que hago con él.
Ahora, joven, estamos en desventaja, usted sabe mucho! jaja.
Saludos y gracias.
Publicar un comentario
En serio, agradezco tu comentario/análisis de mi blog y de lo que hago con él.
Ahora, joven, estamos en desventaja, usted sabe mucho! jaja.
Saludos y gracias.
<< Home







