sábado, enero 21, 2012
POR CADA BLACKBERRY ROBADA, ALGUIEN GANA UN CHOCOLATE.
mi madre siempre me ha dicho "Haz el bien y no mires a quién", o "Que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mando izquierda", o "Los gestos nobles o de verdadera bondad, se hacen en el anonimato más absoluto".
Y claro, es más lindo enterarse por sorpresa de que, por ejemplo, el Bam Bam Zamorano hace muchos años que tiene fundaciones, dona mucha plata a causas bonitas, así también Marcelo Salas o Matías del Río. Uno como que queda "Ohhh! no tenía idea, se pasó", porque no lo publican, se filtra.
Esto que me pasó no se va a filtrar porque lo voy a publicar. Y no es nada, es una tontera, pero más que para el otro, fue bueno para mí.
Hace tiempo que empecé con la payasá de tener un teléfono smart, conectarme desde el metro, en el baño de tina (iba a poner mientras estoy sentada en la taza...), mientras la cajera del supermercado llama a la supervisora para anular una compra y deja a la fila con un "chuuu....", sentada en la butaca del cine perdiéndome las upcoming movies, para no mirar a la gente en un lugar público, mientras me tomo un cortado, cuando uno dice en un bar "Me puedes creer lo que me respondió este perico a mi Gmail? Mira!", o bien cuando una amiga dice "Ese poh, el que salió en Match Point, y no era el millonario...cómo se llama, por la cresta!", y uno con el aparato digita Google, Match Point, Cast...y aparece el lolo en cuestión, rematando esa conversación trabada por esa duda, hasta que uno levanta el celular con una foto de internet, "¿Es este gallo?", "Síiiiiiiiiii, ese!!", y uno se da por pagada por sacarle la duda a la amiga, da alegría, hasta que uno entiende que son alegrías huevonas...
Llevo dos años con ese vicio, peor que la nicotina, peor que mis vicios por los chocolates. Que he sentido que me sube la presión -ocular y sanguínea- si he toqueteado mi cartera y no sentí el bultito que ocupa mi Blackberry, el garabato sale espontáneo y el suspiro final, al encontrar mi teléfono, es de un nivel de alegría comparable al de alguien que le dicen "Ahhh, no, entonces lo vi con su hermana, porque con la foto que me muestras, es la misma galla con quien él estaba almorzando en el restaurant...". ESE nivel de alivio.
Y me ha traído problemas mi aparatito, varios, todos de la misma índole. Con varios chiquillos con los que he salido desde que tengo este teléfono, me comentan lo distraída que estoy, si es que estoy esperando algún correo o llamada de alguien...tonito suspicaz. Incluso uno me dijo, tomando mi teléfono "Esto está matando al mundo!!".
Mi mamá me dice "Pucha, ya empezaste!, con quién te estás haciendo pin?", debido al ruidito de algún chat o lo que fuere que emitía mi teléfono. "Mamita linda, usted está viendo sus teleseries, guaguas perdidas y conchalevale, déjeme ver mi celular, ya?". Y la cara le cambiaba, se amurraba, como diciendo "Viniste a verme y con suerte no miraste tu celular mientras te comías tus porotos granados que me pediste que te hiciera...".
Finalmente la cosa operaba como haciéndonos las tontas, dejaba mi teléfono en el velador de ella, le hacía un par de preguntas sobre el protagonista de le teleserie, le decía que los porotos estuvieron exquisitos, esperaba un rato y arrastraba la mano a su velador, sutilmente, aprovechando los pianos tétricos de que algo muy importante, en la casa de los Del Valle Rangel Del Monte, estaba ocurriendo...y tenía nuevamente el celular en mis manos, "Te estoy viendo!", me decía mi mamá.
Así también con amigas anti-smartphones, como la Katina, con quien no disimulaba mi cara de tener un ojo en su conversación y el otro en la lucecita roja que parpadeaba desde mi teléfono. Todo remataba en "Es que lo encuentro de pésima educación, hay momentos y momentos para usarlo", y yo "Y si es un correo del amor de mi vida?", y ella, con la cara a dos manos, suspiros profundos, "No, te lo voy a requisar, me aburriste". Y se llevó mi teléfono un par de veces fuera de mi vista. Y luego yo podía retomar esos "baños de cultura" inconmensurables que sólo obtengo con ella.
Siempre terminábamos riéndonos, pero ella mantiene su postura sobre la falta de educación del hecho de tener los ojos en una cajita negra y las orejas escuchando a alguien. Muchas veces me citó un post de su blog en donde hablaba de los pololos con Blackberry, también me ha citado otras publicaciones en donde se habla del tema. Porque es tema. Hoy lo sé y lo entiendo.
El sábado pasado, salimos a almorzar con mi amiga, esa misma, la que me quería "evangelizar" hace rato para que yo volviera a un teléfono de diez lucas y así no perderme el mundo.
Luego de nuestro almuerzo rico, nos tomamos un café en el Barrio Bellas Artes y nos fuimos caminando a nuestras casas, las dos vivimos cerca, en el centro. Cerca del Cerro Santa Lucía, había un señor tocando el arpa, paramos, ella le dio una moneda, le saqué una foto. La tuitié de inmediato. Ella no alcanzó a ver la foto. Una cuadra más allá me pidió verla, saqué el teléfono, esperaba a que cargara la foto, se cargó, se la mostré y de la nada me golpean el hombro por atrás y me arrancan el teléfono de las manos. Me quedó retumbando por un rato el ruido de mis uñas en ese teclado enano. Era un chiquillo el que se alejaba corriendo y al que le grité "Mi teléfono, hijo de puta!!". En fin...
Llevo una semana sin mi vicio. En las mañanas voy en el metro con mi eterna botella de agua, una especial que me regaló la Pachita, como con filtro y cosas. Durante tres días de esta semana que está terminando, me fui leyendo las minúsculas letras del envase, escuchando la voz que anuncia la siguiente estación, sin mirar a nadie.Desde el jueves empecé a mirar. Guaguas en coches, viejitas con los dedos estrangulados con bolsas pesadas, oficinistas con sus teléfonos mirando correos, invisibles que barren las estaciones, pololos tatuados, etc...
Siempre después del trabajo, me paso a un Líder cercano a la pega a comprar lo que me falte para ese día y para el desayuno del siguiente. En esta semana de viudez de Blackberry, entraba al Líder sólo a comprarme cosas ricas e innecesarias, quizás para compensar algo, no sé.
Ayer jueves fue así, me compré mis suflitos de maní, un jarro de vidrio de $990 que lo "necesitaba", al igual que esa bolsa con crutones sazonados para hacer ensalada César, súuuper necesario, sobre todo que nunca he hecho esa ensalada. Y para finalizar, mis chocolates Air de Milka, uno para el metro, otro para ver Dr. House. Y me subí al metro. Y miré, no los ingredientes de los crutones, a la gente.
En el asiento de al lado, diagonal, ella no paraba de llorar, trataba de hacerlo pasar por tos, pero los pucheros se le rebelaban, no los controlaba. Se secaba las lágrimas bruscamente, como castigo y partía de cero.
Volvía a llorar, la gente no la miraba, no la "veía", todos mirando sus teléfonos o conectados a unos audífonos.
Tenía los ojos hinchados, muy rojos, unos 38 años. Polera, jeans, zapatillas, patas de gallo (como uno), manos con las uñas comidas, bonita, medio gordita, llevaba una caja con un pinito de navidad de unos 40cm, más unos libros.
Simplemente no podía parar de llorar. Nuevamente ponía sus manos bruscas en la cara y se secaba lo mojado, levantaba la frente e inspiraba profundo y entrecortado. Siempre mirando con la vista perdida.
Abrí mi cartera, encontré mi lápiz de llavero de $100 de Meiggs, tomé la barra de Milka Air nueva y escribí sobre el dibujo de la vaca del logo, "TODO TIENE SOLUCIÓN". Guardé el chocolate en la bolsa del Líder. "En donde se baje, me bajo".
Sentía que tenía un tesoro en mi bolsa del Líder, algo que ella no esperaba, algo que me hubiera encantado que me pasara, algo que hiciera mi día, sentí que ella necesitaba eso.
Se paró, se mezcló con la multitud de la puerta. Me bajé con esa marea, se me perdió entre la gente. "Hey!, hey!". Nada.
Se había puesto unos audífonos. La pillé, le toqué el hombro, me miró con ojos grandes, como si la fueran a asaltar. Le hice el gesto de que se sacara los audífonos. "Te vi en el metro, toma, y lee lo que te escribí". Estiró su mano, dejando la caja apoyada en su cadera izquierda. Confiada me recibió el chocolate y me sonrió. No me habló nada, todo pasó en 10 segundos, a tal punto que alcancé a tomar el mismo metro, que aún estaba con las puertas abiertas, por retrasos en las estaciones.
Con esa sonrisa suya llegué a mi casa, sin Blackberry y, confieso, llorando en el metro, de alegría.
Ayer jueves, fue un día perfecto.
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lunes, enero 09, 2012
TACITURNIA
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es domingo en la noche, me tomé una copa de un Don Luis que me quedó de la otra noche, bueno ya...dos copas. Y fui al baño a sacarme una foto turnia.Vengo llegando de San Felipe de ver a la Paty, mi amiga del alma, de esas que uno le dice: "Es que Paty...noté algo que no cachaba allá abajo, es como asá...es normal?", o bien, "Paty, la doctora me mandó a hacerme estudios a la tiroides 'para descartar', y la verdad es que hizo muchas pausas...la noté poco fluida en su manera de hablar al despedirme de su consulta, no sé..., dime ¿tengo cáncer, cierto?, ¿me voy a morir sola y calva en mi departamento, van a romperme la puerta porque emano un olor a putrefacción?, dime, dime!".
Y la chica siempre me escucha, se ríe y me alivia. "No tienes cáncer, siempre piden exámenes de rutina, la doctora seguramente no hablaba fluido porque eras la última (latera) paciente que tenía, si te mueres pelada y pútrida, déjame tu LCD y tu Blackberry y allá abajo todas somos distintas!!".
Esa es la Paty, la amo.
Fui a San Felipe principalmente a despejarme, despejarme de haber sido a very bad girl, le mandé un sms a mi ex, deseándole feliz año nuevo, venía de sesión en casa de K, mango sour, taciturnia...mal. Después de todo lo que le expuse anteriormente vía mensajitos culiados que sólo tienen estos smart phones, mal. Pero bueh...fui fiel a mí, se lo quería decir (lo del año nuevo, digo), que le vaya bien y yatta, yatta, yatta.
A despejarme a San Felipe porque, en el foooooondo de mi alma, no estoy con él, no quiero estar con él y, de verdad, le deseo lo mejor, fue parte de mi vida por 4 años, no lo será por 5.
Me acordé de los tiempos del colegio, cuando uno se autoimpulsaba a sentir, a querer querer, a que te iba a gustar alguien mucho. Ando con ese impulso, a mis 37 años. Y sabís por qué ando con ese impulso? Porque We Are Young, y a veces, Love is a Battle Field, pero sólo a veces.
Así que, que vengan esos impulsos ochenteros, mierda!
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martes, enero 03, 2012
AÑO NUEVO 2012, UN HEMOGRAMA, UN CHEQUEO DENTAL...NO EXISTEN LOS INVISIBLES
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he posteado antes sobre las personas invisibles, a las que les hacemos un zig-zag de pasos cuando pasamos al lado de ellos, porque -a la mayoría- les hacen ruido, dan miedo, dan lata, molestan, o bien no existen.
Aunque también están los que nos acomoda que no existan, como todos aquellos que sólo son la mitad de un cuerpo arrastrado de guata en pleno Paseo Ahumada, con un cartel escrito con mala letra y faltas de ortografía, o aquellos que les falta grotescamente un ojo, la nariz y se destapan la placa de titanio del cráneo, y lo exhiben para pedir...y ahí el zig-zag nuestro es grotesco y nada disimulado.
No como Iván, que sabe lo que genera en la gente, luego se esconde. A Iván, si siguen leyendo y abriendo mis enlaces, lo conocerán.
Ellos barren tu pasillo en el metro, piden monedas por gesticular que ahí sí te puedes estacionar, sacan tus papeles con mugre y tus cáscaras de verduras, de ese estofado que te quedó exquisito el martes, en que para ti la magia terminó en ese último bocado... el trabajo de él empieza al recoger esos desechos, de tu edificio todo, para dejarlos en grandes contenedores cuando pasa el camión del aseo.
Un buen día, cuando Vicente (mi sobrino de siete años) tenía dos años, fuimos las tres al Parque Arauco, a Almacenes París. Mientras le probaban unas zapatillas a Vicente, él se paró, caminó unos metros, se agachó y le dijo "¿Hola?" a una señora con un largo trapero que, agachada, no podía despegar un chicle de esas brillantes baldosas. La señora miró a Vicente, miró para todos lados, hizo una pausa y le dijo "Hola", seguido por una linda sonrisa. Se quedaron mirando.
"Vic, venga a probarse las zapatillas, la señora está trabajando, no la moleste". La señora se levantó, siguió a Vicente hacia nosotras, y dijo, "No me molesta, al contrario, me sorprendió, es que como uno es invisible para la gente...", se le llenaron los ojos de chispitas. A nosotras nos pasó parecido.
Desde entonces, nunca más dejamos de saludar, a quien fuera, el guardia en la entrada, a la señora que barre en el terminal de buses, a tu propio conserje o a su medio pollo. No son invisibles.
Y agregamos más, "¿cuál es su nombre?, ah, señora Eliana, muchas gracias".
Como dije, he posteado antes de estos seres invisibles, que no faltan a sus trabajos porque ganó la U, que uno les ve una mancha en la cara con pinta de melanoma, que tienen las manos con uñas feas y con mugre que no sale, que se humillan con el chofer de la micro porque no les queda saldo en la Bip, mientras van con el kilo de pan de vuelta a sus casas. Que te reciben gustosos algo usado y que desechaste. Que caminan encorvados y siempre te saludan con una sonrisa, y tú no sabes si han tomado desayuno, y ahí están temprano barriendo el piso que vas a pisar, y si es invierno, tienen que repasar esa suciedad de tus pasos con barro.
Viven al día, y agradecen ese nuevo día. Quizás celebran en sus casas que lo hayan contratado como ayudante del conserje, el medio pollo que digo yo, como es Don Ernesto. El que barre los pasillos, el que saca todos esos contenedores gigantes de basura de todo un edificio, y solapadamente, revisa un poco de basura por si encuentra algo que le sirva.
Don Ernesto es el recientemente contratado en mi edificio, está empezando en una pega, y debería estar jubilado, debe tener unos setenta y cuatro, quizás más. Y está empezando.
Desecharon un refrigerador hace unos días, él lo cargó junto al dueño y lo dejaron en la vereda. Se fue el dueño y Don Ernesto no pudo dejar de mirar ese refri...qué ganas de llevárselo!
Mi otro regalón, es mi Negrito pastabasero de Cerro Navia. El que estaciona autos afuera del Ekono. No tiene dientes, es ronco, algo así como con las cuerdas vocales destruidas. Todos los santos días me dice "Hola, mi reina, que Dios me la bendiga", y le digo lo mismo. Camina como hablando solo con un celular que es de esos juegos de mascotas virtuales hecho añicos. Pero él tiene las más lindas conversaciones, de amor, de tranquilidad, "Sí, mi amor, ya me voy luego a la casa, yo le llevo sus chocolates". Pero no está hablando con nadie. Yo le digo "¿Es la patrona?", y él asiente con tanto amor...
La señora del negocio de la verdulería/juego de las moneditas me dijo, "Ahí va poh, cuando se va de los autos del Ekono es porque se fue a fumar, después vuelve todo acelerado gritando". Y es así. Y así le agarré cariño.
Qué hemograma, qué visita al dentista, qué celebración de Año Nuevo. Viven al día.
No me son invisibles, los abracé por el este nuevo año que empieza, me reconocen y yo a ellos. Cuántos más hay.
Este post está dedicado a ellos, a los miles de invisibles que hay, con pulmones, riñones, desdentados y con vidas a veces miserables, en las que uno algo puede aportar, por lo menos como un rebote de las sonrisas sin desayuno que ellos nos regalan.
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he posteado antes sobre las personas invisibles, a las que les hacemos un zig-zag de pasos cuando pasamos al lado de ellos, porque -a la mayoría- les hacen ruido, dan miedo, dan lata, molestan, o bien no existen.
Aunque también están los que nos acomoda que no existan, como todos aquellos que sólo son la mitad de un cuerpo arrastrado de guata en pleno Paseo Ahumada, con un cartel escrito con mala letra y faltas de ortografía, o aquellos que les falta grotescamente un ojo, la nariz y se destapan la placa de titanio del cráneo, y lo exhiben para pedir...y ahí el zig-zag nuestro es grotesco y nada disimulado.
No como Iván, que sabe lo que genera en la gente, luego se esconde. A Iván, si siguen leyendo y abriendo mis enlaces, lo conocerán.
Ellos barren tu pasillo en el metro, piden monedas por gesticular que ahí sí te puedes estacionar, sacan tus papeles con mugre y tus cáscaras de verduras, de ese estofado que te quedó exquisito el martes, en que para ti la magia terminó en ese último bocado... el trabajo de él empieza al recoger esos desechos, de tu edificio todo, para dejarlos en grandes contenedores cuando pasa el camión del aseo.
Un buen día, cuando Vicente (mi sobrino de siete años) tenía dos años, fuimos las tres al Parque Arauco, a Almacenes París. Mientras le probaban unas zapatillas a Vicente, él se paró, caminó unos metros, se agachó y le dijo "¿Hola?" a una señora con un largo trapero que, agachada, no podía despegar un chicle de esas brillantes baldosas. La señora miró a Vicente, miró para todos lados, hizo una pausa y le dijo "Hola", seguido por una linda sonrisa. Se quedaron mirando.
"Vic, venga a probarse las zapatillas, la señora está trabajando, no la moleste". La señora se levantó, siguió a Vicente hacia nosotras, y dijo, "No me molesta, al contrario, me sorprendió, es que como uno es invisible para la gente...", se le llenaron los ojos de chispitas. A nosotras nos pasó parecido.
Desde entonces, nunca más dejamos de saludar, a quien fuera, el guardia en la entrada, a la señora que barre en el terminal de buses, a tu propio conserje o a su medio pollo. No son invisibles.
Y agregamos más, "¿cuál es su nombre?, ah, señora Eliana, muchas gracias".
Como dije, he posteado antes de estos seres invisibles, que no faltan a sus trabajos porque ganó la U, que uno les ve una mancha en la cara con pinta de melanoma, que tienen las manos con uñas feas y con mugre que no sale, que se humillan con el chofer de la micro porque no les queda saldo en la Bip, mientras van con el kilo de pan de vuelta a sus casas. Que te reciben gustosos algo usado y que desechaste. Que caminan encorvados y siempre te saludan con una sonrisa, y tú no sabes si han tomado desayuno, y ahí están temprano barriendo el piso que vas a pisar, y si es invierno, tienen que repasar esa suciedad de tus pasos con barro.
Viven al día, y agradecen ese nuevo día. Quizás celebran en sus casas que lo hayan contratado como ayudante del conserje, el medio pollo que digo yo, como es Don Ernesto. El que barre los pasillos, el que saca todos esos contenedores gigantes de basura de todo un edificio, y solapadamente, revisa un poco de basura por si encuentra algo que le sirva.
Don Ernesto es el recientemente contratado en mi edificio, está empezando en una pega, y debería estar jubilado, debe tener unos setenta y cuatro, quizás más. Y está empezando.
Desecharon un refrigerador hace unos días, él lo cargó junto al dueño y lo dejaron en la vereda. Se fue el dueño y Don Ernesto no pudo dejar de mirar ese refri...qué ganas de llevárselo!
Mi otro regalón, es mi Negrito pastabasero de Cerro Navia. El que estaciona autos afuera del Ekono. No tiene dientes, es ronco, algo así como con las cuerdas vocales destruidas. Todos los santos días me dice "Hola, mi reina, que Dios me la bendiga", y le digo lo mismo. Camina como hablando solo con un celular que es de esos juegos de mascotas virtuales hecho añicos. Pero él tiene las más lindas conversaciones, de amor, de tranquilidad, "Sí, mi amor, ya me voy luego a la casa, yo le llevo sus chocolates". Pero no está hablando con nadie. Yo le digo "¿Es la patrona?", y él asiente con tanto amor...
La señora del negocio de la verdulería/juego de las moneditas me dijo, "Ahí va poh, cuando se va de los autos del Ekono es porque se fue a fumar, después vuelve todo acelerado gritando". Y es así. Y así le agarré cariño.
Qué hemograma, qué visita al dentista, qué celebración de Año Nuevo. Viven al día.
No me son invisibles, los abracé por el este nuevo año que empieza, me reconocen y yo a ellos. Cuántos más hay.
Este post está dedicado a ellos, a los miles de invisibles que hay, con pulmones, riñones, desdentados y con vidas a veces miserables, en las que uno algo puede aportar, por lo menos como un rebote de las sonrisas sin desayuno que ellos nos regalan.
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lunes, diciembre 12, 2011
AXIOMA: EL ARROZ DE MI MAMÁ ES EL MEJOR DEL MUNDO
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"es que sácale las hojas secas para que tengan fuerza las hojas nuevas que vienen saliendo", me decía mi amiga Jo cuando vino de visita un mes después de su visita debut, en la que llegó con un ficcus de regalo, el que me resultó caprichoso y rebelde, el mismo que, por error, regué a diario, bauticé, le hablé y lo puse en un lugar en donde pensé que tendría las condiciones fotoclimáticas que necesitaba. Me afané en que resultara bien la crianza de ese ficcus para que mantuviera ese rincón eternamente verde y también para que cuando viniera la Jo, estuviera frondoso y crecido. No fue así.
Pero le hice caso, le saqué las hojas secas y le di unos días, hasta que vi nuevos brotes, me encantó eso, me acuerdo que me arregló la tarde.
Sigue flaco, pero se renueva constantemente.
De todo eso, saqué una conclusión, o dos en realidad: Regué a diario y ahogué al pobre ficcus porque siempre mantuve ese axioma, "las plantitas se riegan a diario". La segunda conclusión, sacar las hojas muertas le dan fuerza a las nuevas que vienen saliendo, no tenía idea.
De lo anterior, me muero de lata de empezar con metáforas del tipo "hay que sacar las hojas secas para que tengan fuerza las nuevas... lo que quiere decir que uno mismo debe sacar todo lo....". Nooo!, no hablo de latas metafóricas, era lo que era, un muy buen dato botánico que me dio una amiga.
Continúo, he crecido llena de axiomas que no se cuestionan, son evidentes y no necesitan demostración porque son como la verdad misma.
Se me han quebrado varios a lo largo de mi vida, los he roto más bien, y mejor, a muchos no los echo de menos:
- "El matrimonio es para toda la vida", me duró hasta los once años.
- "El arroz de mi mamá es el mejor del mundo", lo sostuve hasta que probé otro que lo superó, eso fue a los veinticinco años.
- "Estuve muy enamorada porque duré diez años con un ex", pasado los treinta.
- "Las plantas se riegan a diario", hasta hace unos meses.
- "Hay que contar 100% de ti a tus cercanos", hasta hace un mes.
- "Uno nunca se enamorará como a los quince", hasta hace poco.
- "Hay amores que son para toda la vida", hasta hoy.
Hoy vi por tercera vez Lost In Translation, y me volví a enamorar de la historia, me reencontré y reconcilié con la idea del encandilamiento gradual (es una contradicción, lo sé) que puede pasarnos a cualquiera de nosotros. La esquina esa que nos puede hacer cambiar de calle, con culpas, porque estamos aferrados a estos axiomas. Porque muchas veces somos cobardes y flojos, sedentarios emocionalmente, estamos cómodos en algo parecido a "lo mejor que me podrá pasar es esto", o "el amor inmenso que siento por mi ex, nunca lo volveré a sentir" o "amar es igual a sufrir". Y a veces sí, pero siempre hay gente que se da la oportunidad de jugar sus cartas, y a veces resulta, otras no. No tengo estadísticas, pero creo que los dados se cargan a que las cosas salen bien, o se acomodan con el tiempo.
No me identifica la idea de la infidelidad, para nada, sí la de la honestidad.
Esos axiomas ochenteros y telenovelescos como "nunca más le hablo", "no le perdonaré jamás lo que me hizo", "me arruinó la vida", "esa persona está loca" o "nadie cocina como mi mamá", ya no corren.
Hoy se perdona, hoy se vuelve a hablar, hoy (vía terapia, muchas veces) se puede entender que la vida te la has jodido tú mismo, hoy se aprende que las personas son TODAS diferentes y son producto de sus taras y trancas, y hoy se prueban nuevas comidas más ricas que las de tu mamá, y no por eso la dejas de querer. Punto.
Estoy relativizándolo todo, en los seres vivos todo es relativo, no existen axiomas para ellos, puedo hipnotizar una pitón en África y no me morderá, hay plantas que resucitan con una sola hoja viva, puedo concentrarme y despertarme a la hora para ir a trabajar sin usar alarma, por nombrar cosas.
Y como ser vivo que soy, relativo por lo demás, puedo entender que el amor, autoimpuesto como eterno, no lo era y el arroz de mi mamá no era el mejor del mundo.
El Señor de los Axiomas: Todos llegaremos a un cajón.
Consejo para un ser vivo: Relativizar y disfrutarlo.
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"es que sácale las hojas secas para que tengan fuerza las hojas nuevas que vienen saliendo", me decía mi amiga Jo cuando vino de visita un mes después de su visita debut, en la que llegó con un ficcus de regalo, el que me resultó caprichoso y rebelde, el mismo que, por error, regué a diario, bauticé, le hablé y lo puse en un lugar en donde pensé que tendría las condiciones fotoclimáticas que necesitaba. Me afané en que resultara bien la crianza de ese ficcus para que mantuviera ese rincón eternamente verde y también para que cuando viniera la Jo, estuviera frondoso y crecido. No fue así.
Pero le hice caso, le saqué las hojas secas y le di unos días, hasta que vi nuevos brotes, me encantó eso, me acuerdo que me arregló la tarde.
Sigue flaco, pero se renueva constantemente.
De todo eso, saqué una conclusión, o dos en realidad: Regué a diario y ahogué al pobre ficcus porque siempre mantuve ese axioma, "las plantitas se riegan a diario". La segunda conclusión, sacar las hojas muertas le dan fuerza a las nuevas que vienen saliendo, no tenía idea.
De lo anterior, me muero de lata de empezar con metáforas del tipo "hay que sacar las hojas secas para que tengan fuerza las nuevas... lo que quiere decir que uno mismo debe sacar todo lo....". Nooo!, no hablo de latas metafóricas, era lo que era, un muy buen dato botánico que me dio una amiga.
Continúo, he crecido llena de axiomas que no se cuestionan, son evidentes y no necesitan demostración porque son como la verdad misma.
Se me han quebrado varios a lo largo de mi vida, los he roto más bien, y mejor, a muchos no los echo de menos:
- "El matrimonio es para toda la vida", me duró hasta los once años.
- "El arroz de mi mamá es el mejor del mundo", lo sostuve hasta que probé otro que lo superó, eso fue a los veinticinco años.
- "Estuve muy enamorada porque duré diez años con un ex", pasado los treinta.
- "Las plantas se riegan a diario", hasta hace unos meses.
- "Hay que contar 100% de ti a tus cercanos", hasta hace un mes.
- "Uno nunca se enamorará como a los quince", hasta hace poco.
- "Hay amores que son para toda la vida", hasta hoy.
Hoy vi por tercera vez Lost In Translation, y me volví a enamorar de la historia, me reencontré y reconcilié con la idea del encandilamiento gradual (es una contradicción, lo sé) que puede pasarnos a cualquiera de nosotros. La esquina esa que nos puede hacer cambiar de calle, con culpas, porque estamos aferrados a estos axiomas. Porque muchas veces somos cobardes y flojos, sedentarios emocionalmente, estamos cómodos en algo parecido a "lo mejor que me podrá pasar es esto", o "el amor inmenso que siento por mi ex, nunca lo volveré a sentir" o "amar es igual a sufrir". Y a veces sí, pero siempre hay gente que se da la oportunidad de jugar sus cartas, y a veces resulta, otras no. No tengo estadísticas, pero creo que los dados se cargan a que las cosas salen bien, o se acomodan con el tiempo.
No me identifica la idea de la infidelidad, para nada, sí la de la honestidad.
Esos axiomas ochenteros y telenovelescos como "nunca más le hablo", "no le perdonaré jamás lo que me hizo", "me arruinó la vida", "esa persona está loca" o "nadie cocina como mi mamá", ya no corren.
Hoy se perdona, hoy se vuelve a hablar, hoy (vía terapia, muchas veces) se puede entender que la vida te la has jodido tú mismo, hoy se aprende que las personas son TODAS diferentes y son producto de sus taras y trancas, y hoy se prueban nuevas comidas más ricas que las de tu mamá, y no por eso la dejas de querer. Punto.
Estoy relativizándolo todo, en los seres vivos todo es relativo, no existen axiomas para ellos, puedo hipnotizar una pitón en África y no me morderá, hay plantas que resucitan con una sola hoja viva, puedo concentrarme y despertarme a la hora para ir a trabajar sin usar alarma, por nombrar cosas.
Y como ser vivo que soy, relativo por lo demás, puedo entender que el amor, autoimpuesto como eterno, no lo era y el arroz de mi mamá no era el mejor del mundo.
El Señor de los Axiomas: Todos llegaremos a un cajón.
Consejo para un ser vivo: Relativizar y disfrutarlo.
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miércoles, noviembre 16, 2011
ACTIVIDADES AL LLEGAR A MI CASA
sábado, noviembre 05, 2011
AÑO SEIS
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han pasado seis años desde que empecé Valparaisol, este es el primer post desde un computador nuevo, reemplazando el único que he tenido, que me mira desde esa mochila vieja, me mira en verde, lleno de manchas, gotas que no salen, el que fue el único que recibía todos mis pensamientos y el único que subió mis posteos a la red.
Ya jubilado, guarda en sus teclas mi apuro por escribir, un poco de cenizas y olor a humo aún, con el que se impregnó en seis años, orgulloso de jamás haber pisado un servicio técnico, ya me había abandonado al perder el número 4 y la "s", no existieron más a partir de agosto, se apagaba con sólo mirarlo y prendía cuando quería.
Ese mismo notebook tiene su reemplazante hoy, el nuevo le saca la lengua al anterior, es mil veces más rápido, tiene más capacidad y costó un tercio del valor del antiguo.
Me tendré que acostumbrar a encontrar el acento (tilde) y la arroba, ya no es en la tecla del número 2, ahora es en la "q", los parlantes son regulares, en fin, esta nueva máquina es mi nuevo contenedor, y vaya que mi computador ha sido mi diario de vida, nunca lo he usado para trabajar, hasta ahora.
Orden
He estado haciendo un poco de orden en mi casa, digo poco porque me conozco y no engaño a nadie, menos a mí, siempre he sido desordenada, por lo tanto, tener áreas despejadas y olorosas en un triunfo enorme para mi ego.
Siempre como prioridad el baño y la cocina, luego mi pieza, luego el living, finalmente, limpié y llené de plantas mi terraza, hace poco. Se ve bonita y me da alegría esa mata verde de plantas que no sé cómo se llaman, pero eran bonitas y son para exteriores, para semi-sombra y de riego diario, lo que me obliga a un hábito, lo que reafirma mi orden.
El orden no sólo ha llegado a mi casa, también a mi vida, con decisiones importante y con cortes de suministro que se me han hecho más fáciles de lo que pensé, dejar de invertir energía en situaciones o cosas infructuosas me han hecho ver la vida de modo distinto, por ejemplo, dejar de pensar tanto, se me ha hecho cierto, a pesar de que hay personas que se ganan la vida pensando, para mí el exceso de esto sólo ha traído cosas negativas, sobre todo cuando camino, uno piensa mucho, y si la mitad de estas rutas se llenan de pensamientos del tipo "y si...", "pero cómo no me pasa esto" etc..., no sé cómo llegaba a mi destino, porque era un darse vueltas y vueltas completamente sin utilidad.
Por lo tanto, convertir lo anterior en disfrutar el camino o pensamientos del tipo Proyectos, la cosa es diferente, y es lo que me ha pasado últimamente.
Entrevista
Me entrevistaron hace poco para una revista, un grupo de cientistas políticos especialistas en un tema que me ha acosado por siete años. Entregué mi testimonio, fue una reunión de tres horas. Quedé muy conforme, sentí que esa bola de fuego que tengo en el pecho por tantos años, desde que tengo treinta, se apagó un poco, perdió intensidad y ya no me quema tanto.
Quedaron impactados con la historia, esta historia de daño gratuito, de hacer mierda la honra de alguien porque sí, de lograr gatillar los peores sentimientos que se pueden tener, y claro, personas así logran que otras un poco más débiles que uno, puedan matarse.
Yo les decía que no entendía cómo ha sido un tema que no he logrado superar en tantos años, ellos no entendían cómo yo esperaba superar algo tan tóxico y radioactivo, que desembocó en mi trabajo, en círculos externos, en muchos lados. Que hizo hablar cosas de mí que no corresponden, juzgar sin saber, acusar sin saber, lo que no es raro -expliqué yo- hay tantas personas cobardes que pretenden tapar sus errores con otros, y siempre con gente más débil.
Haber tildado esto como "Líos de Prepa", era tan aberrante como no entender cómo alguien no quiere pisar más su ciudad, cómo alguien se encierra en su cueva por años, cómo alguien se agrede y agrede por frustración (no hay pero agresión que las palabras), cómo alguien se va de su trabajo a otra ciudad, sin tener otro trabajo. Así de fuerte es el tema. Así de fuerte fue el testimonio, así de fuerte será la campaña que ellos iniciaron.
Dejar ir
Dentro de este orden personal, está la despedida a lo que no me aporta, a lo que considero poco transparente y lo que se envuelve de puntos suspensivos.
Me agoté de eso.
No voy a cuestionarme y de tratar de descifrar lo que hay detrás de esos puntos suspensivos, lo que envuelven misterio, yo nunca fui de ese estilo, al peo, peo, a la caca, caca (rotita, contextualizada sí, pero rotita). El suspenso y la intriga me dan una soberana lata, creo que las personas que lo (sobre)utilizan necesitan entregar misterio y luces que acusen que su vida no es aburrida y que están pasando cosas demasiado entretenidas, lo que creo que no es.
Independiente de eso, está la fidelidad a mí. No me gustan las mentiras, nunca me han gustado. Creo que son agentes realmente dañinos y quebradores de estructuras, no hay caso, no puedo volver a confiar cuando las hay, se puede inventar un protocolo de encuentro, pero la confidencialidad, los secretos, los relatos personales, los pensamientos y sentimientos son un regalo, y yo no puedo entregarlo a personas que me han mentido, menos si es una amiga, menos si tiene todo mi estímulo, entusiasmo y positivismo en relacionarse con alguien que yo la hice linkear.
En resumen, son tres factores por los que saqué y dejé de echar de menos a tres personas: Falta de lealtad, falta de veracidad y la gente amarilla/aguatibia, con aquello, el ánimo no está para fotos, o sea...
Amores
Dejé de lamentarme y de exigir amor. No puedo estar con alguien que no se mueve por nada, ni por sí. Que se mantiene estático, que cuenta y relata sólo highlights de cosas que van más allá de eso. Una manifestación violenta tiene varias vistas, lo puede ser tener cara de orto en una clínica el día de un procedimiento delicado, el abandono emocional un día como ese, el menospreciar una publicación desde el corazón, el no interés o apoyo en una situación de bullying intenso y eterno, etc... no quiero pedir aprobación a nadie que no me quiera. No se habla mal de un ex, nunca, pero creo que eso es parte de la educación, sin lucros, la de la casa.
Estoy en espera.
Luego del relato del chiquillo de Sri Lanka y la chiquilla de Alaska, las cosas toman otro sentido para mí, gracias Katina.
Con todo esto digo Feliz Sexto Año Valparaisol, Feliz Cumpleaños. Dedico este video a mis sobrinos que me sorprendieron, mis dos hollllas enyesados, los saqué a pasear en el auto de su mamá que estaba en Holanda por trabajo, puse la radio del auto, empezó a sonar esta canción, la cantaron a coro, me volvieron el corazón de esponja.
Para ellos, mi vida entera, los amo.
han pasado seis años desde que empecé Valparaisol, este es el primer post desde un computador nuevo, reemplazando el único que he tenido, que me mira desde esa mochila vieja, me mira en verde, lleno de manchas, gotas que no salen, el que fue el único que recibía todos mis pensamientos y el único que subió mis posteos a la red.
Ya jubilado, guarda en sus teclas mi apuro por escribir, un poco de cenizas y olor a humo aún, con el que se impregnó en seis años, orgulloso de jamás haber pisado un servicio técnico, ya me había abandonado al perder el número 4 y la "s", no existieron más a partir de agosto, se apagaba con sólo mirarlo y prendía cuando quería.
Ese mismo notebook tiene su reemplazante hoy, el nuevo le saca la lengua al anterior, es mil veces más rápido, tiene más capacidad y costó un tercio del valor del antiguo.
Me tendré que acostumbrar a encontrar el acento (tilde) y la arroba, ya no es en la tecla del número 2, ahora es en la "q", los parlantes son regulares, en fin, esta nueva máquina es mi nuevo contenedor, y vaya que mi computador ha sido mi diario de vida, nunca lo he usado para trabajar, hasta ahora.
Orden
He estado haciendo un poco de orden en mi casa, digo poco porque me conozco y no engaño a nadie, menos a mí, siempre he sido desordenada, por lo tanto, tener áreas despejadas y olorosas en un triunfo enorme para mi ego.
Siempre como prioridad el baño y la cocina, luego mi pieza, luego el living, finalmente, limpié y llené de plantas mi terraza, hace poco. Se ve bonita y me da alegría esa mata verde de plantas que no sé cómo se llaman, pero eran bonitas y son para exteriores, para semi-sombra y de riego diario, lo que me obliga a un hábito, lo que reafirma mi orden.
El orden no sólo ha llegado a mi casa, también a mi vida, con decisiones importante y con cortes de suministro que se me han hecho más fáciles de lo que pensé, dejar de invertir energía en situaciones o cosas infructuosas me han hecho ver la vida de modo distinto, por ejemplo, dejar de pensar tanto, se me ha hecho cierto, a pesar de que hay personas que se ganan la vida pensando, para mí el exceso de esto sólo ha traído cosas negativas, sobre todo cuando camino, uno piensa mucho, y si la mitad de estas rutas se llenan de pensamientos del tipo "y si...", "pero cómo no me pasa esto" etc..., no sé cómo llegaba a mi destino, porque era un darse vueltas y vueltas completamente sin utilidad.
Por lo tanto, convertir lo anterior en disfrutar el camino o pensamientos del tipo Proyectos, la cosa es diferente, y es lo que me ha pasado últimamente.
Entrevista
Me entrevistaron hace poco para una revista, un grupo de cientistas políticos especialistas en un tema que me ha acosado por siete años. Entregué mi testimonio, fue una reunión de tres horas. Quedé muy conforme, sentí que esa bola de fuego que tengo en el pecho por tantos años, desde que tengo treinta, se apagó un poco, perdió intensidad y ya no me quema tanto.
Quedaron impactados con la historia, esta historia de daño gratuito, de hacer mierda la honra de alguien porque sí, de lograr gatillar los peores sentimientos que se pueden tener, y claro, personas así logran que otras un poco más débiles que uno, puedan matarse.
Yo les decía que no entendía cómo ha sido un tema que no he logrado superar en tantos años, ellos no entendían cómo yo esperaba superar algo tan tóxico y radioactivo, que desembocó en mi trabajo, en círculos externos, en muchos lados. Que hizo hablar cosas de mí que no corresponden, juzgar sin saber, acusar sin saber, lo que no es raro -expliqué yo- hay tantas personas cobardes que pretenden tapar sus errores con otros, y siempre con gente más débil.
Haber tildado esto como "Líos de Prepa", era tan aberrante como no entender cómo alguien no quiere pisar más su ciudad, cómo alguien se encierra en su cueva por años, cómo alguien se agrede y agrede por frustración (no hay pero agresión que las palabras), cómo alguien se va de su trabajo a otra ciudad, sin tener otro trabajo. Así de fuerte es el tema. Así de fuerte fue el testimonio, así de fuerte será la campaña que ellos iniciaron.
Dejar ir
Dentro de este orden personal, está la despedida a lo que no me aporta, a lo que considero poco transparente y lo que se envuelve de puntos suspensivos.
Me agoté de eso.
No voy a cuestionarme y de tratar de descifrar lo que hay detrás de esos puntos suspensivos, lo que envuelven misterio, yo nunca fui de ese estilo, al peo, peo, a la caca, caca (rotita, contextualizada sí, pero rotita). El suspenso y la intriga me dan una soberana lata, creo que las personas que lo (sobre)utilizan necesitan entregar misterio y luces que acusen que su vida no es aburrida y que están pasando cosas demasiado entretenidas, lo que creo que no es.
Independiente de eso, está la fidelidad a mí. No me gustan las mentiras, nunca me han gustado. Creo que son agentes realmente dañinos y quebradores de estructuras, no hay caso, no puedo volver a confiar cuando las hay, se puede inventar un protocolo de encuentro, pero la confidencialidad, los secretos, los relatos personales, los pensamientos y sentimientos son un regalo, y yo no puedo entregarlo a personas que me han mentido, menos si es una amiga, menos si tiene todo mi estímulo, entusiasmo y positivismo en relacionarse con alguien que yo la hice linkear.
En resumen, son tres factores por los que saqué y dejé de echar de menos a tres personas: Falta de lealtad, falta de veracidad y la gente amarilla/aguatibia, con aquello, el ánimo no está para fotos, o sea...
Amores
Dejé de lamentarme y de exigir amor. No puedo estar con alguien que no se mueve por nada, ni por sí. Que se mantiene estático, que cuenta y relata sólo highlights de cosas que van más allá de eso. Una manifestación violenta tiene varias vistas, lo puede ser tener cara de orto en una clínica el día de un procedimiento delicado, el abandono emocional un día como ese, el menospreciar una publicación desde el corazón, el no interés o apoyo en una situación de bullying intenso y eterno, etc... no quiero pedir aprobación a nadie que no me quiera. No se habla mal de un ex, nunca, pero creo que eso es parte de la educación, sin lucros, la de la casa.
Estoy en espera.
Luego del relato del chiquillo de Sri Lanka y la chiquilla de Alaska, las cosas toman otro sentido para mí, gracias Katina.
Con todo esto digo Feliz Sexto Año Valparaisol, Feliz Cumpleaños. Dedico este video a mis sobrinos que me sorprendieron, mis dos hollllas enyesados, los saqué a pasear en el auto de su mamá que estaba en Holanda por trabajo, puse la radio del auto, empezó a sonar esta canción, la cantaron a coro, me volvieron el corazón de esponja.
Para ellos, mi vida entera, los amo.
viernes, septiembre 16, 2011
ME HACE FELIZ
.
- dormir bien
- ver a mis sobrinos
- los niños felices
- un café con leche
- haber viajado y programar otros viajes
- vivir sola
- andar en bicicleta
- sacar fotos
- cuando mi casa está ordenada
- disfrutar Valparaíso
- el sushi
- ver películas acostada
- una ducha caliente
- mis amigos
- disfrutar la música
- mi noble y viejo notebook
- las sesiones donde K
- el campo
- no ser resentida
- no ser rencorosa
- querer
- las risas con mi mamá
- comer chocolate
- este invierno
- ordenar cantando/bailando
- el incienso de sándalo
- quererme
- comer donde la Pachita
- pasar un día sin fumar
- escuchar "El Reproche" de Manuel García
- ser feliz
- cocinar tomaticán y ese guiso inventado
- ir al cine con la Jo
- conversar con don Eduardo
- comer arroz
- darle besos en el cuello a Felipe
- olerle la cabeza a Vicente
- comunicarme sólo con ojos con la Pachita
- las comidas de mi mamá
- una siesta con mi mamá
- cuando estoy flaca
- cuando Valparaisol se escribe solo
- saber cuándo es "solo" y cuándo es "sólo"
- una sonrisa urbana
- que lo que pagué es igual a lo de la foto
- un buen día laboral
- un beso hot
- caminar largo
- los chats con Gorda
- mi olor a transpiración con colonia
- ese punto entretenido del vodka
- la comida rica
- escribir esto
este post era de julio 2011, pero lo trasvasijé, estaba esperando llenarlo y llenarlo, la verdad, es imposible terminar, eso es bueno.
- dormir bien
- ver a mis sobrinos
- los niños felices
- un café con leche
- haber viajado y programar otros viajes
- vivir sola
- andar en bicicleta
- sacar fotos
- cuando mi casa está ordenada
- disfrutar Valparaíso
- el sushi
- ver películas acostada
- una ducha caliente
- mis amigos
- disfrutar la música
- mi noble y viejo notebook
- las sesiones donde K
- el campo
- no ser resentida
- no ser rencorosa
- querer
- las risas con mi mamá
- comer chocolate
- este invierno
- ordenar cantando/bailando
- el incienso de sándalo
- quererme
- comer donde la Pachita
- pasar un día sin fumar
- escuchar "El Reproche" de Manuel García
- ser feliz
- cocinar tomaticán y ese guiso inventado
- ir al cine con la Jo
- conversar con don Eduardo
- comer arroz
- darle besos en el cuello a Felipe
- olerle la cabeza a Vicente
- comunicarme sólo con ojos con la Pachita
- las comidas de mi mamá
- una siesta con mi mamá
- cuando estoy flaca
- cuando Valparaisol se escribe solo
- saber cuándo es "solo" y cuándo es "sólo"
- una sonrisa urbana
- que lo que pagué es igual a lo de la foto
- un buen día laboral
- un beso hot
- caminar largo
- los chats con Gorda
- mi olor a transpiración con colonia
- ese punto entretenido del vodka
- la comida rica
- escribir esto
este post era de julio 2011, pero lo trasvasijé, estaba esperando llenarlo y llenarlo, la verdad, es imposible terminar, eso es bueno.











