viernes, marzo 29, 2019
Estamos nuevos
Se me haría tremendamente difícil escribir todo lo que hemos vivido en estos casi siete años.
Además quedaría en deuda con todas los maravillosos elementos que te componen.
Despido esta hermosa aventura juntos, de vivir juntos desde que llevábamos tres meses, apenas. Apostamos. Ganamos. Estamos nuevos.
Aprendí de música contigo, de Bertoni, de diseño, incluso de política, siendo tan opuestos en eso, pero no importaba, con un vinito lo arreglábamos y nos reíamos, siempre, siempre, a diario, nos reíamos mucho, todo el día. Eso, y un amor con una forma más espiritual, nos mantenía juntos.
Las mañanas, absolutamente todas ellas, yo recibía un "¿Quieres desayuno?", y yo mugía, porque eran las 9AM, pero en mi dialecto malgenio y temprano, te decía "Ya". Y llegabas luego con la bandeja con pan con palta, café con leche y mi vaso de agua requerido.
Nos juntábamos a almorzar cerca de tu trabajo, conversábamos de nuestros proyectos, me aconsejabas, y yo a ti.
Me hiciste sentir muy orgullosa cuando empezaste a dar tus charlas de Agilidad, Design Sprint, etc., en lugares desafiantes y repletos, yo te sacaba fotos desde el final de los asientos.
Viajamos mucho, Buenos Aires (2), Nueva York, México, Brasil (2), al sur... Y siempre fue un agrado estar contigo, reírnos, tomar tragos raros, disfrutar de museos, conocer los países más "desde la micro" que en taxi, ir a barrios peligrosos. Ya no vamos a ir a la casa de Tomás en la Favela de Río, nos invitó, lo haríamos a la siguiente vez.
Te quiero mucho, con todo mi corazón, porque me aguantaste mis locuras, mis cambios de ánimo, mis "no quiero hablar" en los aviones, jajaja. Te quiero, me gustan tus fotos, tus pinturas, tu compromiso, tu fanatismo por la música, tu bondad.
Fuimos fieles, nos quisimos pasando momentos muy difíciles, los sorteamos.
Me regalaste ese precioso anillo de compromiso (que aparece en una foto más abajo), yo volvía de haber estado 10 días en Lima, me tenías un viaje sorpresa a La Serena al día siguiente (ese guatón del aeropuerto jajaja), en el Tololo Beach, te dije que sí.
Además quedaría en deuda con todas los maravillosos elementos que te componen.
Despido esta hermosa aventura juntos, de vivir juntos desde que llevábamos tres meses, apenas. Apostamos. Ganamos. Estamos nuevos.
Aprendí de música contigo, de Bertoni, de diseño, incluso de política, siendo tan opuestos en eso, pero no importaba, con un vinito lo arreglábamos y nos reíamos, siempre, siempre, a diario, nos reíamos mucho, todo el día. Eso, y un amor con una forma más espiritual, nos mantenía juntos.
Las mañanas, absolutamente todas ellas, yo recibía un "¿Quieres desayuno?", y yo mugía, porque eran las 9AM, pero en mi dialecto malgenio y temprano, te decía "Ya". Y llegabas luego con la bandeja con pan con palta, café con leche y mi vaso de agua requerido.
Nos juntábamos a almorzar cerca de tu trabajo, conversábamos de nuestros proyectos, me aconsejabas, y yo a ti.
Me hiciste sentir muy orgullosa cuando empezaste a dar tus charlas de Agilidad, Design Sprint, etc., en lugares desafiantes y repletos, yo te sacaba fotos desde el final de los asientos.
Viajamos mucho, Buenos Aires (2), Nueva York, México, Brasil (2), al sur... Y siempre fue un agrado estar contigo, reírnos, tomar tragos raros, disfrutar de museos, conocer los países más "desde la micro" que en taxi, ir a barrios peligrosos. Ya no vamos a ir a la casa de Tomás en la Favela de Río, nos invitó, lo haríamos a la siguiente vez.
Te quiero mucho, con todo mi corazón, porque me aguantaste mis locuras, mis cambios de ánimo, mis "no quiero hablar" en los aviones, jajaja. Te quiero, me gustan tus fotos, tus pinturas, tu compromiso, tu fanatismo por la música, tu bondad.
Fuimos fieles, nos quisimos pasando momentos muy difíciles, los sorteamos.
Me regalaste ese precioso anillo de compromiso (que aparece en una foto más abajo), yo volvía de haber estado 10 días en Lima, me tenías un viaje sorpresa a La Serena al día siguiente (ese guatón del aeropuerto jajaja), en el Tololo Beach, te dije que sí.
Tuvimos Código de Novios, la hora pedida en el Registro Civil para el 23 de agosto, mi papá nos regaló la luna de miel en Playa del Carmen. No nos casamos y viajamos igual, jajaja.
Llegó Pepe, nos cambió la rutina eventual por amor.
Decidimos vivir más libres. Y esta es otra cara de esa libertad, una definitiva.
Nuestro último viaje a Río fue lindo, me lo regalaste por mi cumpleaños, ya separados. Muchas aventuras ocurrieron, nos las merecíamos. Nos reíamos todo el día.
Esa risa va a seguir con nosotros, esa risa nos renovó, Ricardo. Estamos nuevos otra vez.
Decidimos vivir más libres. Y esta es otra cara de esa libertad, una definitiva.
Nuestro último viaje a Río fue lindo, me lo regalaste por mi cumpleaños, ya separados. Muchas aventuras ocurrieron, nos las merecíamos. Nos reíamos todo el día.
Esa risa va a seguir con nosotros, esa risa nos renovó, Ricardo. Estamos nuevos otra vez.
Comments:
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Holaaa tantas lunas textuales!!!!! Bonito post. Leí y los vi ahí en tu mesa de madera. Con los miles de CD cerca. Él alto y siempre amoroso y si bien me dio pena todo eso, tú sabes que, como dice Don Miguel, " a las cosas uno les de vueltas, hasta que no hay vuelta que darle". Y si así están las cosas... A lo hecho pecho no más. Así que "Brindaremos por ti, brindaremos por él, para que le vaya bien..." Entonces, Salud por estar nuevos!!! Un abrazo a los dos.
K
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K
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