domingo, septiembre 30, 2012
FELIZ CUMPLEAÑOS, COMPAÑERO
Me regalo tiempo para pensar, para acordarme y agradecer.
He estado pensando en ti, Katina. Harto. En nuestras sesiones, encuentros flexibles y aleatorios que empezaron a hacerse rutina, y de la rutina, necesidad.
Empezamos con la dinámica en el invierno del año pasado, julio, quizás junio. Juntándonos a tomar oncecita, era con pan, me acuerdo, con café, tenías galletas donuts de chocolate con naranja. La cosa era calentar un poco ese frío santiaguino en tu departamento.
Recién te habías venido al centro a vivir, a dos cuadras de mi casa, éramos vecinas ahora.Reuniones en tu departamento blanco y azul que aún olía a pintura. Junto con el olor a recién pintado, detalles. Una escalerita de maestro chasquilla con gotas de pintura blanca, diluyentes, tarros, tubos, grifos, paños...huellas, rastros, pistas. Tú no hiciste ese trabajo, esas pistas indicaban que lo hicieron por ti.
Cada una de esas gotas en la escalerita, cada lámpara de muro nueva, sin querer, tenía la importancia como para ser el tema de una sesión nuestra.
Tú y la pintura blanca frente a tus ojos, yo con mi tema. Ese fue nuestro invierno. Así empezaron las sesiones.
Con mucha música, con vapor en tu ventanal, dejamos el café con pan muy luego para que llegara el vino. "Me gusta el Merlot", declaraste desde un comienzo, "y el de Misiones de Rengo, que está a $1.800 en el Santa Isabel, cómo lo vay hallando?". Ya está pues. La cosa era con Merlot entonces. "No traigas nada, tengo Merlot"--"Llevo otra...esta sesión va a ser larga, allá te cuento lo que me pasó".
Meses yéndome de la pega directo a la casa de la Katina, era muy raro que no hubieran, al menos, tres a cuatro sesiones por semana, muchas veces cinco, muchas semanas nos veíamos todos los días.
No funcionaron en mi departamento, helado, muy chico, no tenía radio. No. Tenía que ser en el piso 19, en el departamento de la Katina. Simplemente se sentía correcto ahí.
Tardes enteras hablando, llorando, riéndonos, con lluvia, en tu mesa para cuatro. El merlot hacía su efecto, yo me ponía repetitiva, muy repetitiva, Katina se llevaba las manos a la cara por las ideas que yo no lograba entender. Ella, de la nada, decía "¡Me encanta esta canción!", corría la silla hacia atrás, se paraba y se ponía a bailar sola. Yo seguía tomando vino, con mi loop mental, atormentándome, hasta que veía a la lola saltando y me mataba de la risa. Era como concluir que no todo es tan malo, finalmente.
Nuestro barrio es el eje principal el cual se le ocurrió a la dirigente estudiantil para hacer las marchas. Ahí, ahí mismo, en nuestras calles. Nuestra bomba de bencina, que también nos recibió para un par de sesiones desayunísticas, ahora estaba con los vidrios tapados de paneles de madera, los estudiantes furibundos, puño en alto, caras tapadas con pañuelos, fuego en las calles, aire irrespirable, no fueron impedimento para que saliéramos a caminar. Y no salir a caminar hacia otro lado, ahí, en donde estaba quedando la cagada misma.
Del brazo las dos, como viejas bien viejas, a paso lento, conversando, repasando las sesiones, hablando un poco de lo mismo y un poco más doméstico también. "¿Qué vamos a almorzar?", había ocurrido que yo no había ido a la pega por la cagada que se esperaba en el centro. Lo cual ocurrió. Pero decidimos ir a buscar alimento a mi casa y juntar lo de las dos para almorzar en el departamento de la Katina.
"No sé, ¿qué tienes en tu casa?" -- "Mira, tengo tomate, creo que me queda albahaca, no tengo fideos, pero tengo carne" -- "Ya, yo tengo paltas, lechuga y fideos, con eso estamos". Este diálogo, que puede parecer que tuvo lugar en un departamento, tuvo lugar a un centímetro de dos barricadas, de mil encapuchados, de un tipo que nos empujó porque lo perseguían los pacos en una micro, y venía en moto por la vereda y casi nos atropella. Y nosotras, caminando lento, entre la furia de otros.
Siempre del brazo, hablando de la vida. Le llamamos "las completamente descontextualizadas", y nos morimos de la risa.
Teníamos la mente tan lejos de todo, que no nos daba miedo nada.
Sobrevivimos a ese invierno de penas, de cuestionamientos densos, de no saber nada de nada sobre lo que se nos venía, de mil quinientas dudas laborales, de miedo a mirar nuestras cuentas corrientes, de muchas, muchas risas también, pero eran las menos.
Llegó la primavera, siempre el merlot, ahora cambiaba un poco el menú, cambiaba la luz, el ánimo, funcionaba un poco más el desapego a aquello que nos tenía grises.
Dentro de esta grandiosa simpleza, las gracias de nuestros sobrinos, las historias de nuestras familias, ahí entraba Charito, Don Miguel, mi mamá, mi papá, nuestras hermanas, mi mundo laboral regentado por mi parentela y todas las 'anécdotas' que eso conlleva.
Bueno, algo derivado de nuestras conversaciones mundanas fueron tus ejemplos de vida, de ejercicios realizados y que te dieron resultado, tal cual como una dieta, que en un principio cuesta, luego te sientes mejor y finalmente bien. Eso lo practiqué y me hizo bien. No daré detalles, sabes de lo que hablo, cosas que no hay que hacer, no a otro, cosas que no hay que hacerse.
Llegó el verano, se abrió la temporada de vino con terraza. Dominando el panorama de Santiago desde las alturas del piso 19. Entraba el sol a tu living. A veces hasta ni hablábamos, estábamos con las copas mirando no más. Un par de veces, dentro de estos "sólo estar", me quedé dormida en tu sofá, entraba el sol directo y me vencía el sueño. Relajo máximo de sesión con vino.
Con la llegada del verano, tu departamento ya no olía a pintura, se había desvanecido, y con eso se desvanecía un poco su significado.
Ese invierno frío y crudo sólo se convertía en el escenario de la consolidación de nuestra amistad. La que tuvo su inicio en Valparaíso, siete años atrás.
Mi blog está de cumpleaños, cumple siete años este compañero mío. Su nombre tiene incluidos dos nombres, el primero es por la ciudad en donde yo vivía cuando lo creé, el segundo, el mío.
Conocí a la Katina porque llegamos a nuestros blogs y así... Hemos peleado también y luego hemos vuelto a brindar. Siento que nos decimos casi todo, como que no tenemos filtros, esa honestidad es la que permite tener una base sólida y de mucho cariño, nos queremos, sufrimos con los malos pasos de la otra y nos ayudamos también.
Hoy, que ha pasado más tiempo desde ese invierno del 2011, insisto, invierno triste y muy frío que nos puso a prueba, siento que eres como una hermana urbana, ¿te acuerdas que hablamos de la familia urbana, esa que se conforma por personas en tu vida cuando tu familia está lejos? Bueno, nuestras familias están cerca, pero nosotras estamos a dos cuadras.
Te dedico este post de cumpleaños de Valparaisol con mucho amor, con la canción que te robé de una parte de tu historia de esas sesiones, canción que escucho y me trae automáticamente ese invierno, invierno de mi adultez que me ayudó tanto tanto. Uno de los mejores inviernos de mi vida, una de las mejores rutinas de mi vida, ir cada tarde al P19.
Te quiero, Katinita
Comments:
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Querida, querida querida Sol, (y muy querido blog de la Sol también),
No puedo creer que este tesoro esté aquí hace varios días y yo ni siquiera supiera de su existencia...
Quedé profunda profunda profundamente conmovida con tu texto Sol. Gracias. Miles y millones de Gracias desde mi alma absolutamente y plenamente emocionada.
Ha sido un tiempo extremadamente duro para mí esta semana, y ni siquiera he mirado los hermosos atardeceres desde el piso 19, encerrada en mis pensamientos y miedos... Y entonces vienes tú, y de la nada, me regalas esto... Me haces ver todo desde tus maravilloso corazón.
No esperaba un escrito así, de nadie, tampoco tuyo. Me dio risa cómo cuentas nuestro invierno con olor a pintura, nuestros paseos del brazo en plena descontextualización estudiantil, mis arrebatos de baile, el Merlot barato del Santa Isabel, mis tomadas de cara, tus siestas al sol, mis no cachar una de farándula y tu rabia por eso...
Y así tantas cosas que son casi invisibles hasta que tú, con ese poder mágico que tienes de hacer algo bonito y brillante de cosas que suelen pasar tan desapercibidas....
Echo de menos nuestras sesione largas y seguidas, las que me han ayudado a ver el paisaje, con lágrimas pero también con risas, con comidas saboreadas y brindis por esto y lo otro.
Has sido mi amiga y mi hermana, a dos cuadras, cuando más lo he necesitado. No sé cómo agradecerte estas palabras tan lindas en este momento... Gracias Sol.Yo tb te quiero, forever.
K
No puedo creer que este tesoro esté aquí hace varios días y yo ni siquiera supiera de su existencia...
Quedé profunda profunda profundamente conmovida con tu texto Sol. Gracias. Miles y millones de Gracias desde mi alma absolutamente y plenamente emocionada.
Ha sido un tiempo extremadamente duro para mí esta semana, y ni siquiera he mirado los hermosos atardeceres desde el piso 19, encerrada en mis pensamientos y miedos... Y entonces vienes tú, y de la nada, me regalas esto... Me haces ver todo desde tus maravilloso corazón.
No esperaba un escrito así, de nadie, tampoco tuyo. Me dio risa cómo cuentas nuestro invierno con olor a pintura, nuestros paseos del brazo en plena descontextualización estudiantil, mis arrebatos de baile, el Merlot barato del Santa Isabel, mis tomadas de cara, tus siestas al sol, mis no cachar una de farándula y tu rabia por eso...
Y así tantas cosas que son casi invisibles hasta que tú, con ese poder mágico que tienes de hacer algo bonito y brillante de cosas que suelen pasar tan desapercibidas....
Echo de menos nuestras sesione largas y seguidas, las que me han ayudado a ver el paisaje, con lágrimas pero también con risas, con comidas saboreadas y brindis por esto y lo otro.
Has sido mi amiga y mi hermana, a dos cuadras, cuando más lo he necesitado. No sé cómo agradecerte estas palabras tan lindas en este momento... Gracias Sol.Yo tb te quiero, forever.
K
En alguna parte de este relato quedaron tus cremas de zapallo, tus fideos de arroz con salsas exquisitas, y todo lo que te inspira para cocinar, switch que generalmente se te activa con el ánimo, si la cosa está gris, los temas grises, no le lleva menú. Pero si estás contenta y tu día fue agotador pero provechoso, cocinas :o)
Sí, mil cosas, como haber ido al boulevard ese de Ñuñoa y yo te dije que te estacionaras en ese lugar que era un estacionamiento privado, y era el estacionamiento de un gimnasio, claro, al salir del boliche, estaba cerrado.
Tu auto de rehén, nos tuvimos que venir en taxi, cagadas de la risa!
Mil actividades más. Pero nada más entrañable que las sesiones en P19. Maravilla para el corazón y el alma.
Besos
Sí, mil cosas, como haber ido al boulevard ese de Ñuñoa y yo te dije que te estacionaras en ese lugar que era un estacionamiento privado, y era el estacionamiento de un gimnasio, claro, al salir del boliche, estaba cerrado.
Tu auto de rehén, nos tuvimos que venir en taxi, cagadas de la risa!
Mil actividades más. Pero nada más entrañable que las sesiones en P19. Maravilla para el corazón y el alma.
Besos
Mi Paty querida!
Qué linda sorpresa y tanto tiempo que tiene tu comentario.
He estado súper floja para escribir, como que me oxidé un poco, pero justamente hoy voy a retomar.
Un abrazote capitalino :)
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Qué linda sorpresa y tanto tiempo que tiene tu comentario.
He estado súper floja para escribir, como que me oxidé un poco, pero justamente hoy voy a retomar.
Un abrazote capitalino :)
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