martes, agosto 21, 2012
ME TOMO UN VINO; ME QUEDÉ SOLA CON MIS PENSAMIENTOS
ando "conmovible", traigo recuerdos antiguos y los asocio a visiones nuevas, veo cosas que me hacen llorar, hago matemáticas mentales poco favorecedoras, ando perdida también.
Por ejemplo, me meto a la ducha, de esas duchas reflexivas en que me quedo frente al chorro de agua, apoyada en el muro y sólo espero que me caiga el agua. Vi el mono de Elvis, para los autos, que uso para afirmar mi ducha, y me acordé de mis sobrinos. Estuve con ellos el domingo. Los esperé (tengo llaves de la casa de la Pachita), no estaban. Patudamente almorcé, me eché en la cama de mi hermana, prendí la tele, revisé entre bocados las revistas del domingo, mirando todo lo que no me puedo comprar, sobre todo esa cámara de fotos maravillosa. Cerré las revistas, seguí viendo tele, fome.
Terminé de comer.
Me paseo por la pieza de ellos, de mis holllas. Sus juguetes tirados en el suelo, sus lápices en el suelo sobre un dibujo chueco. Agarro algún calcetín de ellos, lo huelo, no, inspiro ese olor a nada con ojos cerrados y sintiendo tanto amor.
Les dejo un chocolate bajo cada almohada y justo llegan. Llegan con su mamá (mi hermana), los tres con sus bicis y con cascos. Los saludo (los asfixio a los pobres) y les cuento que hay una sorpresa debajo de sus almohadas, parten corriendo. El Capri para Vicente, un Trencito para Felipe -sus gustos súper claros.
Están más grandes, están grandes, lindos. Me he perdido de ellos por estar en actividades románticas que he visto como prioritarias, hasta que los veo...
Jugamos fútbol dentro del departamento, la mamá nos reta, seguimos igual. Luego de mucho tiempo, Vicente me pide que no me vaya. Me conmueve. Me quedo un rato más. Jugamos. Los bañan. Viene la hora de comer.
Me despido de ellos, y me ven irme. Me doy vuelta y veo a mi hermana en la cabecera, dando un bocado a cada uno. Están los tres ahí, solos. Me acordé de mi mamá con nosotras, las tres en un comedor setentero, grande, gigante se hacía.
Me fui llorando. No pude poner "play" a mi Ipod, me vine caminando de Las Condes al Centro sin música. No pude.
Otro ejemplo. Ahora que tengo esta nueva función en el trabajo (nada glamoroso como un ascenso, si no que parchar a un tipo que se fue de la noche a la mañana), salgo más tarde, más cansada, tengo más responsabilidad en el trabajo y por el mismo sueldo.
Las primeras semanas salía puteando mi suerte, que las horas, que es esclavizante de esta manera, que incluso debo responder correos de noche desde mi casa, etc... Puteando hasta que vi a esos viejitos con su carrito del supermercado.
Días de julio, mucho frío, yo muy abrigada, de noche saliendo del trabajo en Cerro Navia, comuna peligrosa además. Y ellos en la calle, con su carrito de supermercado. Carrito oxidado, con las ruedas chuecas y sorteando su andar por esas veredas quebradas y por las que llevo dos esguinces ya.
Un matrimonio de ancianos, pésimamente vestidos, digo, en ese clima gélido, la señora (de unos 80 años) con una falda ligera, a media pierna, sin medias, con un chaleco con hoyos, de punto suelto, no me imagino el frío que se le colaba entremedio. Y con unos mocasines que, me imagino, deben ser del viejito. Sin calcetines.
Él, mismo tipo de ropa liviana, pero con zapatillas rotas.
Con dificultad caminando los dos, más el viejito, tenía como problemas en las piernas. Entonces ella, a modo de coreografía rutinaria, se adelantaba a él y levantaba el carro desde el frente cada vez que venían estos baches de veredas quebradas.
No puedo explicar el frío de esos días, de estos días incluso, menos puedo explicar cómo me quedé viéndolos avanzar por esa calle. Me paralizó. En su carrito, cartones, muchos de ellos mojados.
Al día siguiente, volví a salir puteando por la hora (20 hrs), de noche, con frío, sector peligroso, y los vi. Esta vez yo llevaba un adelanto de mi sueldo, una cifra para la risa, porque la fábrica está en crisis, que no nos pagaron esto, que tuvimos este imprevisto, que devolvieron un camión con el que se pagarían los sueldos, etc... Los veo.
Misma ropa, misma falda que baila con el viento y el frío, misma coreografía.
Pensé usar mi técnica del "señor, se le cayeron estos dos mil pesos, tome", pero yo los miraba de lejos, no era creíble. Crucé abriendo mi cartera.
Interrumpí la coreografía de la señora de 80 años levantando un carro lleno de cartones. "Señora, ¿me aceptaría estos diez mil pesos?...¿por favor?", me miró, me dijo "No...es que es mucho". Yo con el billete estirado, la miré, le insistí. El viejito le dijo "Acéptelo, dígale que sí!", y ella estiró su mano. Le dije "Gracias", me dijo "Gracias a usted". "Buenas noches", "Buenas noches, mijita".
No pude poner "play" a mi Ipod. Me fui en silencio en la micro.
Hoy. Fui a almorzar a donde siempre en Cerro Navia. El lugar tiene un wurlitzer, además del buen plasma en donde pasan las noticias de CHV a diario mientras uno almuerza.
Atienden chiquillos jóvenes.
Una de ellas puso música hoy, nunca se hace. Puso Illapu, "Vuelvo", canción que he escuchado mil veces y que me gusta, pero encontré mal momento para programarla, sobre todo reparé en el volumen.
La miré con cara de "está un poco fuerte, estamos viendo tele...".
Empecé a ver el video, la gente empezó a cantar. Mostraban a los del grupo llegando al aeropuerto, las familias con pancartas, ellos abrazando a familiares, "Vuelvo a casa, vuelvo compañera. Vuelvo mar, montaña, vuelvo puerto. Vuelvo Sur, saludo mi desierto. Vuelvo a renacer, amado pueblo...". Me puse a llorar a mares. Se me atragantó el pollo asado con arroz y ensalada surtida.
Me pasaron la comida del plato en un envase para llevar. Simplemente no pude parar de llorar. "¿Qué le pasó?", me preguntó don Miguel, el dueño. No pude responder, tenía los anteojos en la mano y me secaba los ojos con unas servilletas. La Sarita le dijo "Es que se emocionó".
Todo me conmueve, todo. Y por estos días más, en que compartí unos lindos días con alguien importante para mí, muy importante, con quien podría estar horas hablando de esto y de aquello, pero en cuyo entorno estoy exiliada, sin posibilidades de volver. Y eso también es conmovedor para mí.
y aquí estoy con mis pensamientos.
Comments:
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Fuerte el post de hoy...fuerte, pero real y eso lo hace bello. Siempre pienso que las imágenes más tristes tienen una belleza melancólica.
Creo que son muchas sensaciones y entiendo tu emoción que sube y se descuelga de tus ojos...
Como siempre, un abrazo desde tu Valparaíso que está frío, pero no por eso, menos cálido...
Creo que son muchas sensaciones y entiendo tu emoción que sube y se descuelga de tus ojos...
Como siempre, un abrazo desde tu Valparaíso que está frío, pero no por eso, menos cálido...
Gracias Paty bella.
Gracias por tu comentario.
Ando en esos períodos de ausencia de las tres primeras capas de la piel.
De todas maneras, creo que tienes razón, hay belleza ahí, una triste belleza, la cual me hace estar más cerca de eso, tocar. Tocar esa miseria, literal, con las manos. Y agradezco sentir esa pena, esa cercanía y luego un poco de alegría.
Espero nunca dejar de hacerle caso a mi guata.
Un abrazo para ti.
Gracias por tu comentario.
Ando en esos períodos de ausencia de las tres primeras capas de la piel.
De todas maneras, creo que tienes razón, hay belleza ahí, una triste belleza, la cual me hace estar más cerca de eso, tocar. Tocar esa miseria, literal, con las manos. Y agradezco sentir esa pena, esa cercanía y luego un poco de alegría.
Espero nunca dejar de hacerle caso a mi guata.
Un abrazo para ti.
Hola,
Me emocionó el post.... no sé my bien cómo ni qué escribir para describir lo que me pasó... pero me emocionó. Te quiero Sol.
Besis,
K
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Me emocionó el post.... no sé my bien cómo ni qué escribir para describir lo que me pasó... pero me emocionó. Te quiero Sol.
Besis,
K
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