miércoles, julio 04, 2012
El Pedro nuevo
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En el campo del abuelo, el cual visitábamos seguido, había de todos los mundos para recorrer y conocer. El de los animales, el de la alfalfa, el trigo, el de las frutas, los gallineros y el de las personas.
Muchas cosas tengo aún en la memoria. Como nietas mayores, con la Pachita conocimos antes este sistema de vida que nos alejaba de Santiago durante las vacaciones de verano e invierno.
Desde chicas vimos parir a las vacas, a las yeguas, estando ahí mismo, a un metro de la escena, veíamos salir al ternero nuevo y luego a su madre lamiéndolo para sacarle las mucosas y eso. Lo dejaba peinadito, como langüetazo de vaca. Tal cual.
Nos acostumbramos a eso, no nos daba asco o miedo. Teníamos botas para el barro y todo. Nos hicieron partícipes siempre.
También nos acostumbramos a la forma en que se habla en el campo, según lo que escuchamos de los trabajadores o de la propia familia, eran códigos campesinos distintos, hasta que dejaron de serlo. Escuchar decir que esa mujer no tendrá problemas para parir porque tiene "las ancas anchas", o que tal trabajador no llegó a trabajar porque se le enfermó "el animal" y más encima llevó a su señora a la posta porque algo le pasó con su guagua y se le inflamaron "las ubres", o que tal árbol está imposible de sacar de la tierra porque las "réices" están muy profundas... Eran diálogos que uno simplemente oía.
Dentro de esta forma de hablar, en que se mezclan los términos para referirse a los animales y a las personas, se habla de un animal recién nacido como "el nuevo" o "la nueva", yegua, vaca, ternero. Por ejemplo, mi vaca se llamaba Alfonsina, la bauticé así a los 5 años. La Alfonsina parió un ternero, le decían "El Alfonsino Nuevo" etc...Y, graciosamente, también se usaba para el hijo de alguien.
El "Pichiqui" era el trabajador estrella de mi tata, y tenía un hijo, Juan, adolescente, pero claro, era el "Pichiqui Nuevo".
Hoy, que trabajo en una empresa en que el dueño es mi tío, un hermano de mi papá, junto con mi papá, en un porcentaje menor, y viéndolos como uno los ve, unos rucios acampaos, altos, gritones descendientes de italiano, no han perdido esa costumbre, o bien, se les escapa siempre esa forma de hablar. Pero lo más gracioso es cuando se les escapa lo campesino en momentos de crisis. Sobre todo con un proveedor de materia prima importante en la empresa, cuyo padre es socio con su hijo, los dos se llaman Pedro.Y se puede oír algo así:
-"Hueón, tenemos que ver el tema del material con Pedro, acuérdate que es jodido con los plazos, y ya llamó en la mañana y me dice la Sole que estaba choriao"
-"Pero...¿y qué dijo"
-"No sé...que mañana ya es 4 y que el plazo es hasta el 5 y la misma huevada de siempre..."
-"¿Pero quién llamó, el Pedro viejo o el Pedro nuevo? Si el viejo es el más jodido, el nuevo es más aterrizado"
-"El Pedro nuevo parece, la Sole dijo que era voz de joven"
Y con escuchar este ping-pong de diálogo entre los hermanos, me voy directo a San Fernando, al campo del abuelo, retrocedo más de treinta años y me da risa escucharlos.
#eso
En el campo del abuelo, el cual visitábamos seguido, había de todos los mundos para recorrer y conocer. El de los animales, el de la alfalfa, el trigo, el de las frutas, los gallineros y el de las personas.
Muchas cosas tengo aún en la memoria. Como nietas mayores, con la Pachita conocimos antes este sistema de vida que nos alejaba de Santiago durante las vacaciones de verano e invierno.
Desde chicas vimos parir a las vacas, a las yeguas, estando ahí mismo, a un metro de la escena, veíamos salir al ternero nuevo y luego a su madre lamiéndolo para sacarle las mucosas y eso. Lo dejaba peinadito, como langüetazo de vaca. Tal cual.
Nos acostumbramos a eso, no nos daba asco o miedo. Teníamos botas para el barro y todo. Nos hicieron partícipes siempre.
También nos acostumbramos a la forma en que se habla en el campo, según lo que escuchamos de los trabajadores o de la propia familia, eran códigos campesinos distintos, hasta que dejaron de serlo. Escuchar decir que esa mujer no tendrá problemas para parir porque tiene "las ancas anchas", o que tal trabajador no llegó a trabajar porque se le enfermó "el animal" y más encima llevó a su señora a la posta porque algo le pasó con su guagua y se le inflamaron "las ubres", o que tal árbol está imposible de sacar de la tierra porque las "réices" están muy profundas... Eran diálogos que uno simplemente oía.
Dentro de esta forma de hablar, en que se mezclan los términos para referirse a los animales y a las personas, se habla de un animal recién nacido como "el nuevo" o "la nueva", yegua, vaca, ternero. Por ejemplo, mi vaca se llamaba Alfonsina, la bauticé así a los 5 años. La Alfonsina parió un ternero, le decían "El Alfonsino Nuevo" etc...Y, graciosamente, también se usaba para el hijo de alguien.
El "Pichiqui" era el trabajador estrella de mi tata, y tenía un hijo, Juan, adolescente, pero claro, era el "Pichiqui Nuevo".
Hoy, que trabajo en una empresa en que el dueño es mi tío, un hermano de mi papá, junto con mi papá, en un porcentaje menor, y viéndolos como uno los ve, unos rucios acampaos, altos, gritones descendientes de italiano, no han perdido esa costumbre, o bien, se les escapa siempre esa forma de hablar. Pero lo más gracioso es cuando se les escapa lo campesino en momentos de crisis. Sobre todo con un proveedor de materia prima importante en la empresa, cuyo padre es socio con su hijo, los dos se llaman Pedro.Y se puede oír algo así:
-"Hueón, tenemos que ver el tema del material con Pedro, acuérdate que es jodido con los plazos, y ya llamó en la mañana y me dice la Sole que estaba choriao"
-"Pero...¿y qué dijo"
-"No sé...que mañana ya es 4 y que el plazo es hasta el 5 y la misma huevada de siempre..."
-"¿Pero quién llamó, el Pedro viejo o el Pedro nuevo? Si el viejo es el más jodido, el nuevo es más aterrizado"
-"El Pedro nuevo parece, la Sole dijo que era voz de joven"
Y con escuchar este ping-pong de diálogo entre los hermanos, me voy directo a San Fernando, al campo del abuelo, retrocedo más de treinta años y me da risa escucharlos.
#eso
Comments:
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me encantó... de veras
a mi me pasa algo parecido, no tan campestre, pero sí ligado a la casa de los abuelitos. Mi mama es de Villarrica y desde que tengo uso de razón, terminaba el cole, feliz año nuevo y pal sure los boletos, con decirte que hasta el uniforme me lo compraba allá, ajjaj
tb, amiga de las vacas, de las huertas, de buscar huevitos azules, de cosechar manzanas silbando para no comerlas....
trajiste a mi memoria bellos recuerdos.
Gracias
a mi me pasa algo parecido, no tan campestre, pero sí ligado a la casa de los abuelitos. Mi mama es de Villarrica y desde que tengo uso de razón, terminaba el cole, feliz año nuevo y pal sure los boletos, con decirte que hasta el uniforme me lo compraba allá, ajjaj
tb, amiga de las vacas, de las huertas, de buscar huevitos azules, de cosechar manzanas silbando para no comerlas....
trajiste a mi memoria bellos recuerdos.
Gracias
Gracias a ti por tu comentario.
Qué lindos recuerdos te quedan. A mí también.
Gracias por pasar,
Saludos.
Qué lindos recuerdos te quedan. A mí también.
Gracias por pasar,
Saludos.
Hola,
Me encantó la historia... Me encantó!!! Yo nunca he sido de campo, ni nada, pero mi hermana vet algo me ha contado y me imagino todo todo... y voy a adoptar lo de "el nuevo" y el "viejo", me parece top.
Cariños querida,
K
Me encantó la historia... Me encantó!!! Yo nunca he sido de campo, ni nada, pero mi hermana vet algo me ha contado y me imagino todo todo... y voy a adoptar lo de "el nuevo" y el "viejo", me parece top.
Cariños querida,
K
Pasé a dejarte un saludo y a contarte que me encantó toda la simbología del "Pedro", el clavo y todo eso... Un gran abrazo, amiga virtual!!
Gracias, Paty!
Qué rico saber de ti, eres siempre bienvenida aquí. Espero conocerte en tu puerto amado. Creo que eso sería una conversa eterna y bien regada :)
Me enorgullece mi niñez campesina y disfruto de eso hasta hoy. Hay mil términos más, pero sólo expuse un par. Y claro, el Pedro nuevo ha sido crucial, un importante clavo en letras, sin más.
Un abrazo, amiga.
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Qué rico saber de ti, eres siempre bienvenida aquí. Espero conocerte en tu puerto amado. Creo que eso sería una conversa eterna y bien regada :)
Me enorgullece mi niñez campesina y disfruto de eso hasta hoy. Hay mil términos más, pero sólo expuse un par. Y claro, el Pedro nuevo ha sido crucial, un importante clavo en letras, sin más.
Un abrazo, amiga.
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