martes, junio 05, 2012

 

LIMONES & FÓSFOROS

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Mi cama estaba medianamente ordenada, sólo tenía un triángulo grande, como son los blocks de camas en vista planta de AutoCad.
Un sólo triángulo, ¿sabes?

Me fui al trabajo, un día que quise haberme ido en bici. Desde el centro, en donde vivo, hasta Cerro Navia en donde queda la planta. Pero no fui capaz. Una vez lo hice, no me demoré tanto pero fue peligroso, muy peligroso. Del tipo de peligro que trae un "Sí, pero peleamos harto, nos enojamos siempre, creo que vamos a terminar". Como ese peligro. Mejor no tomar esa ruta.
Cuando tus noches son mis mañanas y mis noches son tus mañanas.

Siempre pensando que tenía que comprar limones y fósforos, esos que a veces hacen tanta falta en una casa. Uno, para reemplazar el axioma que las ensaladas hoy se aliñan con aceto, los otros para reemplazar los dedos que se queman con una llama chueca de encendedor para prender la cocina. Y que cuando se queman los dedos, uno dice "por la misma reconchadetumadre que te parió de guata, y la reputa que te reparió", así como para abrir una acequia paralela a la rabia por otras cosas. Bueno, de esos fósforos.

Saludo a mi negrito Daniel, el pastabasero y alcohólico más dulce de Cerro Navia, "Que Dios me la bendiga, mi reina", "A usted también, mi negrito", con darse la mano y un beso. Todas y cada una de las mañanas lo mismo. Un rico mismo, no un "de nueeeeevo lo miiiiiismo...". Daniel siempre me hace las mañanas de ese sector. Así como sería la vida de la Johnny, cuando ella está rozando su episodio 10. Pero esa es otra historia.

Hay una verdulería cerca de mi trabajo, se llama Mizael. Ahí está mi casero que me vende y a veces regala una hojas de apio, para mis sopas.
Todo empezó un día que le dije "No quiero el apio entero, quiero un par de hojas no más, son para una sopa". Se miró con su señora, dueña también, ella se levantó de hombros y se bajó de comisuras. Entonces él habló, o improvisó, "El apio lo vendemos, las hojas las regalamos, no todas, no son escogidas, se las tengo que pasar yo". Asiento, acepto y agradezco. Me vuelvo a mi casa feliz con las hojas.
En el camino, paso por dos supermercados. Desacelero el paso, quedo mirando y pienso si me falta algo, miro mis hojas de apio, digo no.
Me devuelvo... entro al supermercado,  ponen cinta de seguridad en mi bolsa con hojas de apio. Salgo veinte minutos más tarde de ahí con chocolates, Nutella, una tónica, el repuesto de mi aromatizador que se enchufa, y con un pack de shampús y bálsamos, por si acaso, para probarlos.

Llego a mi casa, otra tarde más. Voy al baño, ordeno un poco, miro mis plantas, las riego, están tristonas. Me acuerdo, no siempre, pero a veces, de cuando Miguel Ángel terminó de esculpir su Moisés de casi dos metros, se paró frente a él, y como todo artista medio loco, ante esa perfección, lo golpeó con el martillo y le gritó "¡Parla!". Cada vez que estoy frente a algún hombre tan perfectamente atractivo, pienso en "¡Parla!".

Como decía, llego a mi casa, hago lo que describí, me río de "¡Parla!", riego plantas, y como si la vida no dejara de sorprenderme, me veo encendiendo la cocina, para preparar mi sopa, con el encendedor. La llama chueca y corta me vuelve a quemar. Vuelvo a la pirotecnia verbal de garabatos. He llegado a pensar que mi inconciente no quiere hacerme comprar fósforos sólo para poder garabatear, maldecir y luego Namaste...
Me preparo una ensalada, y un rato más tarde estoy aliñando con aceto. No compré limones.

Puedo escribir todo esto, inconexo, estilo esta-mina-está-realmente-loca, porque simplemente quiero, porque este blog resiste eso. Y porque expongo más que contengo. Elimino, bloqueo, dejo de seguir, siempre a los que me importan en algún escalón del escalafón. Nunca a un neutro.

Y bueno, el vapor de mi sopa empaña los vidrios de mi living, me gusta eso, me hace sentir bien. El vapor indica que mi sopa con las hojas de apio va caminando. Y sí, da para poner a Sabina en mi laptop, con la canción más evidente para ese estadio mío. Y eso completa el cuadro.

Limones y fósforos han faltado por dos meses ya en esta casa. Necesarios, insignificantes y más baratos que mi Nutella. Pero nunca están. Los valoro hoy. Sí, acabo de escribir que los valoro, y sí, son elementos metafóricos de lo que duerme en la obviedad, pero despierta en la ausencia.

Mientras mis vidrios se siguen empañando, voy a mi pieza, la manilla de la puerta está congelada. Y veo.


Mi cama estaba medianamente ordenada, sólo tenía un triángulo grande, como son los blocks de camas en vista planta de AutoCad.
Un sólo triángulo, ¿sabes?





Comments:
Amiga virtual...te mando limones virtuales y mi sonrisa de porteña que a veces también usa encendedores para la cocina...¡Un abrazo grande!
 
speachless. un abrazote... no sabes cuantas piezas removiste...
 
Paty "dientes bellos" Dream, muchas gracias por tu comentario, limones porteños recibidos.

Un abrazo

".", respetando tu anonimato, para el mundo www, no para mí, te agradezco haber pasado por acá. Tantas conversaciones y cafés de cerro o plan, nos hacen, muchas veces, sentir y pensar igual.

Besos.
 
seca, ¿sabes?
 
Ja, gracias.
pon tu nombre next time.

Saludos
 
Hola,

Me encantó el relato. La ruta de lo peligroso temerario... no del peligroso aderanalíncico. Me gustó la diferencia del "mismo rico" que del "ooooootraaaaaaaaaaaa vezzzzzzzzzz lo miiiiiismooooo" (q le lleva un tácito: ¡¡¡¡¡¡por la Re q te gran CSM q te parió!!!!!) y, resonando como los círculos del agua cuando tiras la piedra, me quedó la frase, el cómo de la frasa, esa que habla de lo que pierda en la obviedad y se valora en la ausencia. Y como ese se materializa... No he visto camas en autocad, no sabía que se veían como triángulos. Como uno solo, sabes. Me gustó aprenderlo. Me gustó leerte esto. Te quiero vecina de mañanas de Danie.
 
Gracias K, gracias por tu comentario.
Sí, todo lo que describiste me pasa, y me pasa bien.
Las camas en AutoCad, para insertarlas en planos de arquitectura, en vista en planta (desde arriba), son unos rectángulos con una línea que lo cruza en un ángulo diagonal, para graficar las sábanas dobladas al levantarse.
Cuando son camas de 2 plazas, el block tiene dos triángulos, uno por lado, es decir, se levantaron dos personas, cada una por su lado.

Mi block de AutoCad responde a 2 plazas, 1 triángulo...most of the time.

Besos
 
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