domingo, marzo 18, 2012
BICHOS INFINITOS
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acabo de cumplir treinta y ochos años, estuve de cumpleaños el 16 de marzo.
Varios se acordaron y me saludaron, empezando por mi mamá, que secuestró a los holllas y los llevó al Jumbo, compraron cositas ricas y los llevó a elegirme un regalo, ellos eligieron una planta, la que me entregaron con una cinta de regalo entre las hojas. Qué puedo decir, me la entregaron y me llené de más amor que puedo contener por ellos, y el contenedor está a full.
Sigue por el saludo telefónico de parte de mi papá, seguido por una transferencia electrónica a mi cuenta corriente, misma cifra desde que tengo 25 años, diciendo que no está en Santiago y que llegará muy tarde esa noche. Lo escucho, agradezco y me despido. No es tema.
Luego los saludos por Facebook, plataforma que tengo abandonada desde hace un tiempo, porque definitivamente no me aporta nada, pero agradezco también.
Paso mi cumpleaños en casa de mi hermana, con globos inflados y puestos por mis sobrinos, mis hollllas, las personas que son más importantes en el mundo para mí, para mi mamá y mi hermana.
Bailan sus canciones favoritas, hacen sus shows de regalo para su Yoyo, me quiero morir de amor.
Cuando es hora de dormir les cuento un cuento, cosa que siempre hace la Pachita, Felipe es el que le tocaría esa noche elegir el cuento, de libro, pero esta noche, como muchas otras en que he participado para hacerlos dormir, transpirados, con mechones de pelo pegoteados sobre sus frentes, después de tanto baile y actividad, generando un calor exquisito en esa pieza que se tempera por sus cuerpecitos acostados, nadie elige el cuento, la Yoyo lo inventa, y siempre empiezan igual, "En un planeta chiquitito, que apenas se ve desde la Tierra, un pequeño marcianito...".
Cuando pasan unos veinte minutos, mi relato llega al peak, los miro, están durmiendo, transpirados, con las piernas para cualquier lado, temperados, sus caritas de descanso por el día tan intenso que todo holllla tiene, muchos juegos, muchos gritos, mucha energía...
Les doy un beso a cada uno, pido que Dios los bendiga y me quedo mirándolos cinco minutos más, callada, con una sonrisa.
El día de mi cumpleaños, saliendo de la pieza de mis holllas, voy a la pieza de mi mamá, la miro y suspiro, "Ya se durmieron", me mira, "Cómo se quieren a estos bichos, Sole", "Sí, es infinito".
Feliz cumpleaños para mí, sé que muchos se acordaron.
acabo de cumplir treinta y ochos años, estuve de cumpleaños el 16 de marzo.
Varios se acordaron y me saludaron, empezando por mi mamá, que secuestró a los holllas y los llevó al Jumbo, compraron cositas ricas y los llevó a elegirme un regalo, ellos eligieron una planta, la que me entregaron con una cinta de regalo entre las hojas. Qué puedo decir, me la entregaron y me llené de más amor que puedo contener por ellos, y el contenedor está a full.
Sigue por el saludo telefónico de parte de mi papá, seguido por una transferencia electrónica a mi cuenta corriente, misma cifra desde que tengo 25 años, diciendo que no está en Santiago y que llegará muy tarde esa noche. Lo escucho, agradezco y me despido. No es tema.
Luego los saludos por Facebook, plataforma que tengo abandonada desde hace un tiempo, porque definitivamente no me aporta nada, pero agradezco también.
Paso mi cumpleaños en casa de mi hermana, con globos inflados y puestos por mis sobrinos, mis hollllas, las personas que son más importantes en el mundo para mí, para mi mamá y mi hermana.
Bailan sus canciones favoritas, hacen sus shows de regalo para su Yoyo, me quiero morir de amor.
Cuando es hora de dormir les cuento un cuento, cosa que siempre hace la Pachita, Felipe es el que le tocaría esa noche elegir el cuento, de libro, pero esta noche, como muchas otras en que he participado para hacerlos dormir, transpirados, con mechones de pelo pegoteados sobre sus frentes, después de tanto baile y actividad, generando un calor exquisito en esa pieza que se tempera por sus cuerpecitos acostados, nadie elige el cuento, la Yoyo lo inventa, y siempre empiezan igual, "En un planeta chiquitito, que apenas se ve desde la Tierra, un pequeño marcianito...".
Cuando pasan unos veinte minutos, mi relato llega al peak, los miro, están durmiendo, transpirados, con las piernas para cualquier lado, temperados, sus caritas de descanso por el día tan intenso que todo holllla tiene, muchos juegos, muchos gritos, mucha energía...
Les doy un beso a cada uno, pido que Dios los bendiga y me quedo mirándolos cinco minutos más, callada, con una sonrisa.
El día de mi cumpleaños, saliendo de la pieza de mis holllas, voy a la pieza de mi mamá, la miro y suspiro, "Ya se durmieron", me mira, "Cómo se quieren a estos bichos, Sole", "Sí, es infinito".
Feliz cumpleaños para mí, sé que muchos se acordaron.
Comments:
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No sabíaaaaa...¡¡¡Felizzz Cumpleee!!, un abrazo, buenas vibras y mucho pero mucho amor para tu vida, mi querida ciberamiga!
Sole, gracias a @laopinante llegué por aquí, buen blog...qué agrado conocer a gente que escribe y bloguea....
saludos
http://pacifufi.blogspot.com
saludos
http://pacifufi.blogspot.com
justo hace un rato, cuando estaba a punto de saltar por la ventana por no ser capaz de hacer dormir a Vic (y por ser tan re poco paciente!!!) me acordé de la Lore (la del lado de nosotrass), q me decía q hasta ahora les lee cuentos a sus niñas.
lo haré mañana, a ver como resulta. no me creo capaz aún de inventarle uno, pero talvez otro día sí...
deben ser maravillosas las historias del país chiquitito... lo sé!!!
un abrazo cumpleañero atrasadísimo, pero con toooooda la acumulación de cariños... besos!
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lo haré mañana, a ver como resulta. no me creo capaz aún de inventarle uno, pero talvez otro día sí...
deben ser maravillosas las historias del país chiquitito... lo sé!!!
un abrazo cumpleañero atrasadísimo, pero con toooooda la acumulación de cariños... besos!
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