miércoles, julio 20, 2011
UN CONGELADO DEPARTAMENTO
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tengo todo el tiempo para mí, puedo hacer lo que quiera, puedo dormir cuanto quiera, puedo ir donde quiera, en mi casa entra quien yo elija.
Así me he tratado.
Él, amante de la belleza pura, sin defectos, sin errores, no perdona fallas, torpezas, tonteras. Expectante en su búsqueda de esa mujer, que como una foto perfecta, no existe. Perfecto...no existe.
Mi casa es un departamento para uno, no caben dos por muchas horas. No han estado dos acá por más de veinticuatro horas, me incomoda. Y el frío de este invierno ha sido una barrera que no he desalojado, al contrario, le di una extraña bienvenida, me acompaña.
En Valparaíso, el frío de mi casa del Cerro Bellavista, cada invierno, tenía un lugar privilegiado. Soy fumadora, no me gusta que el humo quede a la mañana siguiente como reflejo de mi ansiedad de la noche anterior. Me reclamaron por ese frío, por esas ventanas abiertas de todas las piezas de la casa, como la locura de buscar la temperatura contraria a lo que se pueda querer, de noche, invierno porteño.
Ese mismo frío, quizás peor, Santiago es gélido en sus inviernos, es el que tengo dentro. Ha sido barrera inconsciente para alejar, para, una vez más, demostrarme que estoy bien así. Escucho Nessun Dorma, tengo frío, Pavarotti grita en mis Harman Kardon integrados en mi viejo Toshiba, me gusta.
Si hubiera recibido al visitante con vapor en las ventanas producto de una comida rica, de las que me quedan exquisitas, con un departamento tibio, con cariño, con otra actitud... no sé, hubiera sido distinto?
El pago de un día laboral lo tengo customized a saber que llegaré a mi casa a cocinar algo y a abrir esas ventanas. Por ahora eso me hace bien y no me gusta que me las hagan cerrar. Insisto, por ahora.
Tengo que empezar el proceso de la sanación, debe ser pronto, tengo que encontrar la manera de compartir este espacio minúsculo y no sentirme como visita, sentada por allá lejos, casi con la cartera en las rodillas.
Aunque eso puede ser porque el visitante también viene con muros, con cortinas de frío.
Mi proceso de sanación será excelente, eso lo sé. Ya empezó.
Él, amante de la belleza pura, sin defectos, sin errores, no perdona fallas, torpezas, tonteras. Expectante en su búsqueda de esa mujer, que como una foto perfecta, no existe. Perfecto...no existe.
Yo, amante de las historias, de las personas, errática, congelada, en pausa, repasando estos días, repasando mis, espero, últimas adicciones, no haré nada, ya hice bastante. Te topaste con esta Sole, llegaste en este momento. La vida es blanda, ESO es perfecto.
Te regalo esta vista. La que no es perfecta. Para mí sí.
tengo todo el tiempo para mí, puedo hacer lo que quiera, puedo dormir cuanto quiera, puedo ir donde quiera, en mi casa entra quien yo elija.
Así me he tratado.
Él, amante de la belleza pura, sin defectos, sin errores, no perdona fallas, torpezas, tonteras. Expectante en su búsqueda de esa mujer, que como una foto perfecta, no existe. Perfecto...no existe.
Mi casa es un departamento para uno, no caben dos por muchas horas. No han estado dos acá por más de veinticuatro horas, me incomoda. Y el frío de este invierno ha sido una barrera que no he desalojado, al contrario, le di una extraña bienvenida, me acompaña.
En Valparaíso, el frío de mi casa del Cerro Bellavista, cada invierno, tenía un lugar privilegiado. Soy fumadora, no me gusta que el humo quede a la mañana siguiente como reflejo de mi ansiedad de la noche anterior. Me reclamaron por ese frío, por esas ventanas abiertas de todas las piezas de la casa, como la locura de buscar la temperatura contraria a lo que se pueda querer, de noche, invierno porteño.
Ese mismo frío, quizás peor, Santiago es gélido en sus inviernos, es el que tengo dentro. Ha sido barrera inconsciente para alejar, para, una vez más, demostrarme que estoy bien así. Escucho Nessun Dorma, tengo frío, Pavarotti grita en mis Harman Kardon integrados en mi viejo Toshiba, me gusta.
Si hubiera recibido al visitante con vapor en las ventanas producto de una comida rica, de las que me quedan exquisitas, con un departamento tibio, con cariño, con otra actitud... no sé, hubiera sido distinto?
El pago de un día laboral lo tengo customized a saber que llegaré a mi casa a cocinar algo y a abrir esas ventanas. Por ahora eso me hace bien y no me gusta que me las hagan cerrar. Insisto, por ahora.
Tengo que empezar el proceso de la sanación, debe ser pronto, tengo que encontrar la manera de compartir este espacio minúsculo y no sentirme como visita, sentada por allá lejos, casi con la cartera en las rodillas.
Aunque eso puede ser porque el visitante también viene con muros, con cortinas de frío.
Mi proceso de sanación será excelente, eso lo sé. Ya empezó.
Él, amante de la belleza pura, sin defectos, sin errores, no perdona fallas, torpezas, tonteras. Expectante en su búsqueda de esa mujer, que como una foto perfecta, no existe. Perfecto...no existe.
Yo, amante de las historias, de las personas, errática, congelada, en pausa, repasando estos días, repasando mis, espero, últimas adicciones, no haré nada, ya hice bastante. Te topaste con esta Sole, llegaste en este momento. La vida es blanda, ESO es perfecto.
Te regalo esta vista. La que no es perfecta. Para mí sí.
Comments:
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no es perfecta, pero es perfecta para ti...
ahora si, no dejemos pasar ese café... hay mucho de ese post q me "habla"... besos!
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ahora si, no dejemos pasar ese café... hay mucho de ese post q me "habla"... besos!
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