miércoles, marzo 30, 2011
LUGARES EN DONDE NO SE ENTRA
cuando uno va por la calle, en la micro, en el metro, ve gente vestida para distintas ocasiones, distintos trámites o simplemente vestidos, con lo que sea, para enfrentar la vida de afuera. Esto suena más que obvio, pero voy a algún lado...Y pienso que cada persona es una historia, las uñas de manicure, las uñas sucias, los dedos con tajos en los que hay grasa de auto que ya no sale.
Y me viene inmediatamente el recuerdo de un mecánico que arreglaba el auto familiar. Un chiquillo que creció viendo a su padrino arreglar autos, en el sector de Recreo, en Viña, mi hermosa ciudad. Parece que siempre fui un poco observadora, porque veía al Alex arreglando autos ya en edad más adulta, --crespito él, no muy alto, ojos bonitos-- que una vez llegó a la casa como invitado, su camisa a cuadros, jeans limpiecitos, bototos, sentados todos en la mesa, Alex tomó un pedazo de pan, me fijé en sus manos...miré las de mi papá, universos opuestos. De esa grasa que no sale, la que se mete en esos pequeños tajitos. Me acuerdo haber pensado que cómo no se había lavado las manos para comer, yo tenía 8 años, agradezco que no me haya salido el desatino de preguntárselo, sólo le estiré el vaso para que, amablemente, me sirviera bebida.
Hoy entiendo que hay lugares en los que uno no se puede meter, lugares en los que no se entra.
Años más tarde, unos diez años después, yo de 18, él de unos 30, con mi mamá llevamos mi auto (heredado de Pachita, mi papá le había regalado uno nuevo) para arreglar los frenos, era Semana Santa, Viernes Santo. Alex nos recibió el auto y dijo que estaba haciendo un asado con los amigos, "allá están los chiquillos, están haciendo el fuego, compramos caleta de carne!", nos invitó al asado, ya estaba con sus cervecitas en el cuerpo.
Me acuerdo haber mirado a mi mamá con los ojos enormes, ella me apretó la mano y le dijo "Gracias, mi amor, pero con la Solcito nos vamos a la casa ahora, aprovecharemos para ordenar, esta niñita tiene la escoba en su pieza!". Nos despedimos.
Le comenté a mi mamá de lo sorprendida que quedé con que estuviera haciendo un asado un VIERNES SANTO!, todavía los veíamos en el patio echándole viento al fuego mientras caminábamos, me dijo "qué importa, Sole, este niñito ha sufrido tanto en la vida, se ha sacado la cresta trabajando desde los 12 años, no tiene papás, ¿tú crees que Dios está preocupado de si está comiendo carne?". Una vez más, lugares en donde no se entra.
Se me hace tan lógico como el hecho de observar, juzgar, "pulsear" cosas que uno no tiene que meterse en.
Uno es su peor juez, por eso me estoy volviendo cada día más intolerante a que se me juzguen mis paranoias, mis miedos, mis cosas expuestas, estoy cerrando esa puerta un poco más cada día, por eso, porque cada persona con la que me topo en la calle tiene sus rollos, que uno haya adquirido, per forza, la capacidad de no juzgar...tanto, es por lo mismo, cada uno tiene su ADN que lo ha hecho ser lo que es. Sigo observadora, puedo armarme miles de panoramas con las vidas de la gente, pero uno actúa como si nada, incluso cuando se me juzga, hasta un límite.
He abierto muchas puertas, es como hora de poner contraseñas.
Si uno observa a la gente, como camina, si mira a los ojos o no cuando habla, si habla fuerte, si habla despacio, si existe demasiado self-marketing, si hay demasiado auto-flagelamiento, si deja deslizar tal o cual tara, recurro al atinado apretón de mano de mi mamá.
Hay lugares en donde no se entra.
Comments:
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Hola,
Me encantó este post. Es tan respetuoso del otro y de uno, de saber poner límites sin dejar de comunicar Sin vetar al otro tampoco.
Me acordé de varias cosas, pero sería laaaargo de comentar. Sólo diré 2:
1- Leí (de nuevo) hace poco, un cuento en el libro "el hombre que calculaba".
El cuento narraba la historia de 3 hermanos que debían decir lo necesario y nada inútil al padre para obtener no sé qué. Al fin del día, uno dice 4 frases: en la cual expresa, entre otras cosa: "y hoy no dicho nada inútil, y si he dicho varias cosas necesarias".
El segundo hijo, no dijo nada, sólo dio un beso de buenas noches. El tercero, dijo buenas noches, espero que duermas bien. Él heredó la cosa, pues el padre dijo reiterar lo de "no dije...." era inputil, decir nada es parco e incómoda al otro, en cambio decir lo apropiado y en cantidad adecuada, es lo correcto.
Tu mamá no dijo "no, gracias", tampoco dijo "pero cómo comes carne en viernes santo", dijo, "no gracias, es que esta niñita tiene que ordenar" o sea, sigue con tu asado, pásalo bien, agradezco el gesto, y no puedo por algo q tiene que ver conmigo, no contigo.
Me pareció TOP que hayas aprendido eso.
Otra cosa, es q una vez una amigo mío me dijo q aprendió a cerrar puertas, porque la calidad va en desmedro de la cantidad. Si quiero relaciones de calidad, eso implica tiempo, y eso implica sacrificar la cantidad de personas a las que uno deja entrar.
Pues, tal como dices tú, hay lugares a los que no se entra, o se debe entrar, o no se debe dejar entrar.
Cariños,
K
Me encantó este post. Es tan respetuoso del otro y de uno, de saber poner límites sin dejar de comunicar Sin vetar al otro tampoco.
Me acordé de varias cosas, pero sería laaaargo de comentar. Sólo diré 2:
1- Leí (de nuevo) hace poco, un cuento en el libro "el hombre que calculaba".
El cuento narraba la historia de 3 hermanos que debían decir lo necesario y nada inútil al padre para obtener no sé qué. Al fin del día, uno dice 4 frases: en la cual expresa, entre otras cosa: "y hoy no dicho nada inútil, y si he dicho varias cosas necesarias".
El segundo hijo, no dijo nada, sólo dio un beso de buenas noches. El tercero, dijo buenas noches, espero que duermas bien. Él heredó la cosa, pues el padre dijo reiterar lo de "no dije...." era inputil, decir nada es parco e incómoda al otro, en cambio decir lo apropiado y en cantidad adecuada, es lo correcto.
Tu mamá no dijo "no, gracias", tampoco dijo "pero cómo comes carne en viernes santo", dijo, "no gracias, es que esta niñita tiene que ordenar" o sea, sigue con tu asado, pásalo bien, agradezco el gesto, y no puedo por algo q tiene que ver conmigo, no contigo.
Me pareció TOP que hayas aprendido eso.
Otra cosa, es q una vez una amigo mío me dijo q aprendió a cerrar puertas, porque la calidad va en desmedro de la cantidad. Si quiero relaciones de calidad, eso implica tiempo, y eso implica sacrificar la cantidad de personas a las que uno deja entrar.
Pues, tal como dices tú, hay lugares a los que no se entra, o se debe entrar, o no se debe dejar entrar.
Cariños,
K
Wow... para variar quedo con esa leve sensación de premio por tus comentarios, en posts tan...vulgares? no sé, de la vida.
Y no puedo concordar más con lo que dices, de calidad antes que cantidad, aunque lleve sacrificio.
Todo esto además es porque estoy abismada con la violencia hacia el otro, el famoso bullying y también las pequeñas agresiones hacia el otro, calificar, descalificar más bien, ya tuve suficiente de eso, uno es muuuucho más que eso, más que un tinte de inseguridad, complejidad, paranoia, whatever, yo ya no estoy pa' que me califiquen gratuitamente de lo que sea, más encima cuando uno se ha callado y no juzgado las miles de patinadas y conductas no-estándares de otros, porque ahí no se entra, lo aprendí.
Gracias por comentar,
Cariños
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Y no puedo concordar más con lo que dices, de calidad antes que cantidad, aunque lleve sacrificio.
Todo esto además es porque estoy abismada con la violencia hacia el otro, el famoso bullying y también las pequeñas agresiones hacia el otro, calificar, descalificar más bien, ya tuve suficiente de eso, uno es muuuucho más que eso, más que un tinte de inseguridad, complejidad, paranoia, whatever, yo ya no estoy pa' que me califiquen gratuitamente de lo que sea, más encima cuando uno se ha callado y no juzgado las miles de patinadas y conductas no-estándares de otros, porque ahí no se entra, lo aprendí.
Gracias por comentar,
Cariños
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