sábado, octubre 09, 2010

 

LOS INSIDERS




siempre mantuve una férrea convicción, hay sub-grupos de personas que desarrollan, o bien, traen en su ADN la capacidad de ser resilientes ante situaciones que en su vida los marcaron.


Disfrutan de su soledad, han desarrollado alguna veta artística, puede ser la pintura, colección de objetos, los cuales cuidan, limpian y vigilan, escritura, fotografía, música, incluso modos, humor, análisis de situaciones, repaso constante de lo vivido y sufrido. Pasean solos y les gusta eso.
Los Insiders generalmente son hijos de papás separados, se han hecho amigos de sus penas e invierten tiempo en auto-espaldarazos por lo valientes que han sido.
Más de un cuadro depresivo en su vida, muchas risas también, es más, suelen reírse de sus desgracias y de sí mismos.

En el ámbito social, sus "quereres" se reducen a unos pocos otros. Los que el insider, en el fondo de su ser, siente como privilegiados, porque para sí éste representa un gran filtro, con los mejores estándares del mejor colador. Un poco, "no todos pasan de agenda" constantemente. Se decepcionan rápido, rechazan la frustración, porque ya la han sufrido con su historia familiar, por lo tanto, un insider adulto, regala su mejor sonrisa, hace una reverencia y se aleja. No le gusta dañar, por lo tanto, no se involucra en discusiones, sólo se retira del cuadro.
Es generoso, regala cosas que son valiosas para él, porque siente una incontenible necesidad de heredar, dejar un legado que sea parte de él, trascender en el otro.
Lo divertido es que después se arrepiente, como es una persona autocrítica y muy severa consigo, se maldice, da vueltas en su casa, pensando, como trompo se cuestiona haber regalado eso. Luego queda en paz, "bueno, fue...", lo que representa una paz de cáscara, porque cómo le gustaría recuperar lo regalado. El insider es así, oscilante.

Magnéticos en reuniones sociales, personas atractivas, simpáticas, dejan con gusto a poco. Lo que genera en el no-insider ganas de reunirse nuevamente, así se infla una burbuja que le hace creer al parroquiano que el insider será un contacto permanente. Tanto se infla esa burbuja que explota pronto, dejando al otro con una eterna duda, "¿qué hice?".

Tanto ama la soledad, que le teme. Porque ve que le nace querer estar solo, no es un delincuente que se tenga que refugiar en la clandestinidad, simplemente le gusta su espacio, se complica con visitas y es un esfuerzo el tenerlas ahí, no por esas personas como tal, porque las quiere, no cualquiera entra a su casa, sencillamente porque no tiene un gran manejo de conversación, de diálogo, se aburre pronto de los temas del otro, haciendo un gran esfuerzo, engancha con éstos, y deja fluir su simpatía por un par de horas, pero muy dentro de él, quiere su cama y su computador. Pero, como decía antes, le teme a la soledad, por lo tanto sale de esa reunión con fecha y hora para una próxima, en la que ya se está visualizando acostado y viendo House, pero ya ha agendado, entonces se desgasta por adelantado pensando qué dirá para no asistir ese día. Y se complica, porque el insider no es fan de la mentira, es fan de no dar explicaciones.

Su trabajo es la fuente que le regala sus lujitos, difícilmente va a salir en una cápsula de las noticias como un trabajador entusiasta que promueve algún campo laboral, no, él va a su trabajo para tener su sueldo a fin de mes y programar ese viaje soñado en el que, yendo solo, obtendrá las mejores imágenes que su cámara pueda capturar. Poco probable se visualiza un Magister o un Doctorado como fin de su gasto de plata, sí le vale la pena esa foto con macro de alguna gota de mar.
Es "quiter", renuncia a muchas cosas, incluso a aquellas en las que ya se embarcó, porque los constantes cambios son miles de luciérnagas que le cambian el rumbo. Así se le puede ver dejando su ciudad o país para buscar otros olores, otras nubes, otras redes, las que, por no comprometerse, lo hacen volver. Y una vez más, renunció. Pero llegó de vuelta con esa foto, y eso le basta.
No quiero decir que sean mediocres, "corchitos en el agua", conformistas, sus aspiraciones son claras, pocas, simples, pero muy claras. Porque son inteligentes, sortean baches, se ahorran malo ratos, son verdaderos economistas, eso no habla jamás de laissez faire, si no de futuro.
Si me ciño al "peras con peras, manzanas con manzanas", un insider debería emparejarse con otro, pero se asusta con esa panorámica proyectada, dos insiders, dos silencios, dos analistas, dos mañosos, no. El insider mira para otro lado, probablemente un Outsider, pero se aburre pronto. La vida recreativa tiene que ir a su ritmo, porque se protege, puede disfrutar de un paseo, pero no correrá el 10k por muy entusiasmado que esté con su outsider. Si es invitado a un matrimonio o asado o evento alguno por su debutante outsider, conversará con la gente, se someterá a los interrogatorios -para él no son diálogos- de los amigos del outsider, outsiders todos, no preguntará mucho más de "¿y tú, qué haces?", "¿eres de acá también?", y sería, jamás caerá en "¿De los Domínguez de Talca?", o, "¿Pero esa es tu especialidad o hiciste carrera en eso?", o, "De la Católica de Valpo, entonces conoces a ...?". Lata.
Se dedicará a contemplar los rincones, dirá que sí a otra copa de vino, y se emocionará si encuentra a uno de los suyos allí. Y, una vez en su casa, se replanteará su romance con el outsider. Pero eso es durante las horas de sueño, porque el outsider lo despertará cariñoso al otro día, diciéndole, "Mi flojito, despiértate, me acompañas al mall? tengo ganas de vitrinear, y después estamos invitados a almorzar donde mis papás!"... El insider sólo querrá volver a su inside.
Por eso no se han casado en edad "normal", según estadísticas, porque han disfrutado tanto de su soledad, que se vuelven compañeros por temporadas, no en el altar. Pero saben que en el mundo, lejos, cerca, pronto, tarde, está ese otro, la mezcla perfecta del que respeta su espacio tanto, tanto, que le regalará las ganas de que no se lo respeten tanto, y quién sabe, encontrar a su perfecto match. Y en una de esas, procrear otros insiders, pero versión menos analista, micro seres que disfruten de fotos llenas de gente y fotos con macro de una gota de mar.

Tengo la suerte de conocer un par de ellos, están presentes en mi agenda.


Comments:
Hola,

Wow, quedé plop con este escrito... No sabía que había nombre para esta personalidad.... Tampoco sabía que se podía describir tan bien. Buenas letras, as usual,
Salut,
Katina
 
Jaja, señorita K, inventé el nombre yo. La descripción es fruto de lo observado por esta servidora. Tan sólo ideas y un par de observaciones descritas artesanalmente en este análisis (nombre que le queda grande), pero creo que existen.
Un abrazo y gracias por el feedback.
 
mis comentarios, con ese famoso "sour"...
besos Katza!
 
Guau...Aprovecho de dejar mi saludo "bloguero" y aceptar que con una gran sonrisa me reconocí una total e irremediable "insider"...

¡Un abrazo y muchas letras !
 
Muchas gracias, Paty!
Espero que hayas disfrutado de tu viaje.
Un abrazo.
 
Publicar un comentario



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?