lunes, julio 10, 2006

 

Luciérnagas







Estábamos en Chiavari (que se dice "Quiávari"), Génova, disfrutando de un exquisito verano europeo, hace ya doce años.
"Hija, me interesa que conozcas tus raíces, porque, finalmente, eres italiana también", me decía con sus rulos rubios y su cara gorda, aunque más flaco, cariñoso, hablando un extraño castellano mezclado con acento italiano, a esas alturas, en que ya llevábamos tres semanas recorriendo Italia y se sentía en su casa. No era un acento Bam-Bam Zamorano, era distinto, igual de divertido, pero distinto.
"Pero, papá, si soy más chilena que la cresta!!", "Te equivocas, eres italiana, ruidosa, garabatera, gesticuladora, peleadora, grande, cariñosa...italiana", "Bueeeeeeno, ya, soy italiana...", "Te ríes, Sole, pero es verdad, y quiero que así lo sientas", "Pero, papá, si soy cuarta generación, ya se disolvió el tema!", "No, no, no, va en la sangre, no se disuelve".

Después de haber ido a la misma trattoria de todos los días, con el viejo guatón que nos atendía y nos llevaba la pasta y las foccacias más ricas del mundo, me dijo "Tengo ganas de ir a ver a un amigo, Sergio, te va a caer super bien".
Llegamos donde Sergio ("Seryio" se decía), a su departamento en la punta de un cerro, pero un cerro bajo. Estaba con la Tilde, su señora, Stefano su hijo, y Mónica, su hija, muy simpática que venía llegando de pasar un fin de semana en Sudáfrica, por quinta vez, y mostraba sus fotos con Andrea, su novio.
Sergio es un empresario muy importante de Génova, en el tema de hornos industriales. Por cosas de negocios, se hicieron muy amigos con mi papá.
Era un griterío esa casa, pero impresionante, no entendían por qué yo no quería comer más, si sólo llevaba tres platos...
Cuándo ya nos empezó a dar sueño, decidimos volver al hotel, quedamos de vernos otro día e inventar otra reunión en torno a más pasta y gritos.
Veníamos bajando del edificio y mi papá pensó en tomar un atajo, "Por acá me tinca que llegamos más rápido al hotel". Nos fuimos por una boca de lobo, "Pero papáaaa, vámonos en taaaaxi, está súper oscuro", "Noooo pues, hay que caminar, mira qué calor hace, llegamos en dos segundos, ya! andiamo!!".
No se veía nada de nada, de repente, cachamos que estábamos caminando por el borde de una acequia larga y un poco grande, sin focos sin luz, nada que nos indicara más o menos pa dónde seguir, "Yo no veo ni culo hija, qué hacemos?! pero Sooooole, cómo se te ocurrió venirte por aquí!", "A ti se te ocurrió!!!!, más encima yo quería irme en taxi!!!!, puta la hueá, papá, vamos a morir ahogados en esta acequia, y en el diario de mañana va a decir: 'Morto due sudaca, il padre e la filia, per non tomare un taxi!!",
"¡Cómo que due sudaca....Due Italiani morti, due Italiani!!!!". Jajajajajaja.

Íbamos cagados de la risa, pero mucho, mucho, "Papá! me estoy haciendo pipí de la risa!!".
En medio de esta aventura entretenida, que me llevó a los tiempos en que teníamos el campo y con la Pachita seguíamos al papá a ver a las vacas en la noche o algo así, seguíamos en la oscuridad misma, caminando por ese caminito de tierra, pegados a un muro para no caernos, hasta que apareció una luz muy puntual frente a la cara de mi papá, que iba primero, y yo agarrada de su camisa.
Un segundo más tarde, otra lucecita, después diez, después treinta...
"Mira Sole, mira las luciérnagas, jajajajajaja, mira, hija, qué precioso!!!!!", "Papá, no puedo creer esto!!". Era un manto de luciérnagas que nos acompañaban, unas más potentes que otras, unas más chicas que otras, todas lindas, puntuales, necesarias.
Nos iluminaron el camino hasta la calle que nos llevaría al hotel, no podíamos cerrar la boca de la impresión.
"Si cuentas esto a la vuelta, hija, yo pienso que poca gente te va a creer", "Yo también, más encima que llegaron justo!".

Te saludo con este recuerdo que ya tiene doce años, papá, porque ayer me llamaste como ochenta veces con voz feliz, y decías:

D'ora in poi, nella mia famiglia parleremo soltanto italiano. Non di più Spagnolo parlato. Perche siamo i campioni del mondo. E lo faremo per honor il nostro Carlo di prima generazione, arrivatto nel Cile dall'Italia che cerca una vita migliore.
O algo así...

Y te dije que sí, que sólo se hablará en italiano en la familia, para que terminaras tu celebración con más alegría.





Comments:
i campioni azurri!!!!!!!!!!!!!!!!!
 
Braaaavoooo !!!!! me reí por enésima vez de esta história tuya con el papá. Ese viaje, esa gente, ese gondolero rico...mmmmmmmmm.
besos,
psh
 
Síiii, y esa fue una de tantas... ya lo hubieras visto "acarreando" a viejitos gringos y japoneses que se nos perdían en los tours por el Coliseo, ¡¡¡Y al guía le daba lo mismo buscarlos!!! Entonces iba tu padre, atravesaba toda Roma, me dejaba parada cerca de alguna estatua ícono, y después volvía con la tropa de viejitos todos de la manito, agarrados de él...agradecidos.
En fin, parece que todos nos contagiamos con algún aire transcontinental, si hasta tú escribiste "história", con acento, como hacen los portugueses, que ponen tilde en todas las palabras, para que no queden dudas..."dúdas".

Besos, embarazadita no más.
 
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