lunes, junio 05, 2006

 
clickdevicente
nos imaginábamos con la Pachita, cuando teníamos como catorce y quince años, que de alguna buena manera se iba a arreglar el naipe familiar. Incluso inventábamos fotos familiares felices, como de esas que salen al final de alguna película llorosa, de las que la familia está toda achoclonada en un sofá, ocupando hasta los apoyabrazos para sentar algún poto joven, y en el centro, los más viejos con los nietos en las rodillas...eran sueños, ideas, un final feliz que nos permitía, a la Pachita y a mí, poder cerrar sanamente el círculo tan doloroso de la separación de los papás. De esa forma, nos dormíamos tranquilas, soñando que ese día tenía que llegar sooner or later.
Claro, esto, como buen sueño que es, nos iba a pasar estando nosotras casadas, cerca de los 25 años, con un mijito rico, nosotras regias como top model, con guaguas bien chicas y sin resentimiento en nuestros cuerpos producto del embarazo.
Era casi tan importante como ese sueño familiar el hecho de aparecer en esa foto más esculturales que la Cindy Crawford, es decir, felices, con maridos regios y adentro de algún jeans talla 36.
Eso era a los quince, que no se me juzgue, toooooodas pretendíamos un poco eso, o alguna de mis chiquillas lectoras quería ser una solterona, gorda, sin familia ni hijos?
Pienso que Dios (y me muero de la risa cuando alguien le dice "el de arriba" por plancha o por no quedar de canuto o pechoño), en fin, pienso que Dios se encarga de todo, es como un gran Productor de Eventos y esta vez se encargó de organizar el cumpleaños número dos de Vincipito, organizó todo de tal manera que reunió a toooda la familia, sin rencores, sin penas, sin pesadeces.
Ahí estaba mi mamá con su novio Marco saludando a mi papá que estaba con su señora y mi media hermana... Todo grato, todo rico, todos pendientes de Vicente y su felicidad.
Saludos cariñosos que no los hubieramos soñado con la Pachita, mi mamá muerta de la risa con la señora de mi papá, todos en la alfombra acompañando a Vicente a abrir sus regalos, nadie atragantado con un pedazo de torta, no hubo espacio para arruinar esa maravillosa foto familiar.
Pienso que de alguna manera, Vicente y su limitado vocabulario, sus zapatos ortopédicos, sus cachetadas de amor, su mirada de asombro con cada regalo por abrir, estaba al tanto de lo que logró, hacer "click" en esa máquina fotográfica tan esperada por la Pachita y por mí.
Bueeeeeeno, siempre hay algo que dejar como margen de error: No están los mijitos ricos de marido, no nos pilló de 25 años y no aparecimos retratadas con unos jeans talla 36... pero, a pesar de ese margen, Vicente logró sentar muchos potos viejos y otros más jóvenes en un sofá familiar.
Click.

Comments:
Como nunca me acuerdo de miidentidad blogger, me puse anónima, pero sabes que soy tu mamá.Me sigue encantando como ves la vida y soy feliz con mi familión, incluyendo los extras. Besos. Fue un lindo cumpleaños en el que se fueron todos los resentimientos y se olvidaron los malos momentos....¿cuáles?
 
Oye!! y yo me quedé con ganas de ver la foto con los potos jóvenes, los viejos..Los "nuevos", etc..
Publícala po!
Cola
 
lo de los potos fue un poco simbólico, Coladera, pero de todas formas te muestro un par de fotos que muestran a los potos viejos y amigables entre ellos
 
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