viernes, abril 07, 2006

 
unasmanosgeceú



además de ser un viejo estupendo, estupendo, estupendo, con las manos más maravillosas que un hombre pueda tener, de hecho, cuando era gerente de una empresa top en Santiago, entraron a su oficina unos publicistas para hacer negocios con él, se sentaron frente a su escritorio gerencial, sacaron sus carpetas con proyectos a marketear y venderle, sacaron sus laptops (que en los late 80's - early 90's eran nada de comunes), y se acomodaron para hacerle una brillante presentación estilo gringa a este regio señor (que, a todo esto, mi mamá me explicaba que si alguna vez alguien decía de mí que era regia, debía creerme la muerte porque regia venía de "Reina". Y después derivó su conversación en explicarme el nombre Regina, que significaba "reina" en italiano, etc...). Ese paréntesis era para explicar que este viejo era la mejor explicación viva de REGIO.
Les ofrece un café a estos publicistas, ellos aceptan indicándole las proporciones de azúcar y de café. Al tomar el teléfono para llamar a su secretaria y pedir los cafés, este par de creativos se queda mirando, vuelven a mirar hacia la zona del teclado del teléfono, y vuelven a mirarse entre ellos, como si fueran arqueólogos o científicos que encontraron el eslabón perdido. Con los ojos tremendos se miran con complicidad... "Sí, Sonia, por favor traiga dos cafés con azúcar y el mío con sacarina, gracias, ah! y tres vasos con soda, yyyyy... ¿cómo dice? ah sí, unas galletitas también, no, mejor de esas ricas las que trajo el suizo la semana pasada, ya, ok, gracias ".
Corta el teléfono, y los publicistas siguen mirándolo, miran cómo cuelga el teléfono, como articula movimientos para tomar el lápiz, cómo escribe, cómo le queda su argolla de matrimonio... hasta que uno de ellos, rompiendo la complicidad visual con el otro, lo queda mirando a los ojos y sin complicaciones comenta: "Ricardo, me va a disculpar, pero muy pocas veces nos pasa esto y la verdad es que tenemos el ojo tan desarrollado en esta profesión que la búsqueda es infinita...¿Le molestaría si le hacemos un casting a sus manos?, incluso andamos con cámaras fotográficas y todo, lo podemos hacer ahora mismo...".
El señor gerente-estupendo un tanto sorprendido, quizá porque sólo su señora le ha elogiado sus manos, abre los ojos, levanta las cejas con cara de duda. A lo mejor, en su estructurada y gerencial cabeza esto escapaba absolutamente de los potenciales negocios y alianzas estratégicas a desarrollar esa mañana, "¿Me van a sacar fotos como a las modelos?, ¿me van a maquillar...?, nnno sssssé...".
Interrumpe sus dudas uno de los socios, "Ricardo, tenemos una manta chica, imagínese una servilleta blanca, usted sólo tiene que poner sus manos sobre esa tela, y nosotros le sacamos fotos desde distintos ángulos... No se sienta forzado, veo que le complica, no se preocupe...empecemos la presentación".
Don Ricardo asiente con su dudosa cabeza a seguir con la reunión, "No, no, no, por ningún motivo, qué van a decir mis empleados si me ven sacándome fotos como si fuera 'cola', nooooo, yo no estoy para eso, por favorrr" (eso me contó que pensó en ese segundo, no lo dijo en voz alta).

Como siempre, las ganas internas de "despeinarse" un poco están presentes en todos los seres humanos. Pasan cerca de siete minutos, y viendo que no se estaba concentrando para nada en la reunión ni en los productos estrella que le ofrecían estos publicistas, interrumpe, "Saben que más?, tómenme esas fotos, pero altiro, no quiero arrepentirme....ya!!, ¿qué tengo que hacer? ,¿me desabrocho la camisa?, ¿me saco la chaqueta?".
En menos de cinco minutos, su escritorio se convirtió en un set de fotografía. Estaba riéndose solo, miraba desde arriba sus manos piluchas, abiertas como estrellas de mar, después levemente empuñadas, sin el Rolex, sin puños de camisas, sin su argolla, con los pelos de los dedos, y de la mano toda, peindos y ordenados. La primera partida de fotos fue sin maquillaje, y la segunda, la que más le dio "nervios", fue con.

Flashes, ruidos "click-click-click-click-click-click-click...." sin querer incomodarlo mucho y haciendo un casting express antes de que se arrepienta este señor, dueño de esas manos tan bien formadas en lo óseo, en las dimensiones, con los pelos justos, qué sé yo...
Pienso que lo seductor para él de todo esto, debe ser la posibilidad de estar en reuniones sociales, con otros amigos gerentes y poder decir "¿han visto ese comercial del banco en que el tipo sólo rompe papeles y los bota al tacho, y después está con el lápiz como indeciso pero al final firma el documento?...Ese soy yo pues hueón, son mis manos!!".
Su hija menor es una de mis mejores amigas, compañeras de colegio, corríamos 50 mts planos y nos turnábamos los triunfos milimétricos a los nueve años. La invitaba al campo y le daban miedo las vacas cuando venían juntas a ordeñarse, entonces se quedaba mirando desde la casa, asomadita en una ventana con su carita urbana y poco acampada, de niñita de Los Domínicos, con casa de teleserie de los ochenta, con la tonta piscina, y yo...con caca de vaca en mis botas Bubble Gummers. Las dos con trenzas, de esas que la partidura al medio las madres hacían con una peineta como guía y recorría tooodo el cráneo desde la frente hasta la nuca, como un camino que dividía la cabeza para que las trenzas quedaran equitativas y equidistantes. Ella y yo con trenzas, las dos medíamos lo mismo y teníamos la contextura parecida. Hoy, veintitantos años después, las dos medimos 1.70, y las contexturas cambiaron un poco, la Negra más esbelta, de gym y vida santiaguina, y yo... un poco más sedentaria, regaloneándome con muchos chocolates y lamentándome de mí en mi cama, lo que engorda mucho...
La vida y su voluntad la convirtieron en una excelente doctora, cirujano estético más encima, top. Acaba de tener su primera hija y está feliz.
Cuando la invitaba a Viña los veranos, ya más grandes, nos dedicábamos a hablar de hombres y besos con lengua. Después, cerca de los veinte... de otras cosas.
Cuando se quedaban en el depto de Con-cón, me invitaban a dormir allá, para estar con la Negra y porque yo les caía bien como su amiga. Cuando salíamos a la playa, todo el familión y yo incluída, el papá de mi amiga, ese gerente de manos bellas, iba caminando entre la gente para encontrar un lugar espacioso para todos nosotros. De repente, observó a una familia que estaba ahí con los tutos de pollo y las "pilsen", gritando un poco, "Byron, gánate pa'acá poh, ven a servirte la presa de pollo, siéntate al lado de tu agüely!!!!".
Abrió los hoyos de la naríz, y como era yo la que caminaba más cerca de él, me dijo "Ah no!! yo me voy de acá...", "Por qué tío?", "Pero mira, pues mijita, mira el gentío, aquí no hay GCU", "GC qué??", "GCU pues, Gente Como Uno".
Fue la primera vez que escuchaba ese término, tan clasista, tan discriminador, tan selectivo, tan mirador pa' abajo... tan curioso, tan... reconozco que me dio una risa rara.
Gente-Como-Uno, ¿cómo uno en qué!!?, en color, en olor, en piel, en pelo, en plata??. Pucha el viejo pa pituco!!, era muy divertido igual. La Negra era la única hija que se le rebelaba, que lo manejaba también, que más lo amaba.
Pasaban muchos años, siempre en contacto con mi amiga, creciendo a la distancia, cada una en su ciudad y con sus historias. Cuando estábamos cerca de terminar nuestras carreras, ella casi una doctora, yo casi una diseñadora de muebles (sí, tal cual), me llamó a mi celular, yo estaba en la calle, oía pésimo, tenía ruido de micros y de calle al lado, "Sole, hola... te llamo porqueeee...se murió mi papá... lo están velando en tal iglesia en Vitacura...lo vamos a cremar y el funeral va a ser en Algarrobo, él siempre nos dijo que quería que tiraran sus cenizas en el mar... ojalá puedas venir, va a ser pasado mañana..."
Por temas de malditas prioridades técnicas no pude ir, estaba titulándome, fue imposible, ella lo entendió, jamás me lo ha recriminado y me quiere igual y más.


El gerente general no pudo con su angustia por la quiebra y había decidido saltar al vacío desde lo más alto de un edificio de Apoquindo. Me imagino que se le ocurrió eso no más. Saltar y tomar ese último respiro mientras caía, un respiro inhalando libertad y alivio.
Viajé a Santiago días más tarde, para verla y abrazarla, además nos unía el amor y admiración por nuestros papás, entonces, al abrazarla, proyecté a través de ella una nube de miedo de que a mi empresario y solvente padre le pasara lo mismo si llegara a quebrar...
Me llama la atención que llevo mucho más rato escribiendo sobre el papá de mi amiga que el tiempo que le dediqué a mi papá, pero en este posteo está el mío, un poco. Eso es porque, cuando le conté a Guatón Big Fish de lo del papá de la Negra, se quedó impactadísimo, como en shock. "No se te ocurra nunca hacer eso, papá, los negocios no son todo, siempre se puede empezar de cero...", "No te preocupes, Sole, eso no me va a pasar nunca". Años después de eso, Guatón Big Fish quebró, se fue a la mierda y estuvo a un pelo... Una vez más, este par de gerentes que ya no son más, vuelven a tener algo en común.

Estábamos ahí, en la casa de mi papá, conversando abrazadas o tomadas de las manos, como cuando éramos pendejas y una o la otra ganaba los 50 mt planos, siempre nos abrazábamos para felicitarnos, no éramos picotas, además que siempre dejábamos a las demás corredoras leeeeeeeeeeeeejos atrás en la carrera. Entonces era como si las dos ganáramos.
Mi amiga con un vestido negro, bonito bonito, pero negro, yo con cualquier pinta, sólo importaba lo que quería decirme para desahogarse un poco, "...Así que en la noche, fui a reconocer el cuerpo, no quise que nadie más fuera, mi mamá estaba deshecha, la Angélica choqueada y Ricardo, siendo el menor, ni por nada...". 

Yo la miraba y dejaba de mirarla para mirar el piso, es que se me hacía un mundo escucharla tan serena, tan lenta, sonriendo a veces, y me estaba hablando de la muerte de su papá, y había sido hace tan poco. "No me querían dejar entrar a la morgue, le expliqué al tipo que yo era doctora, que trabajaba en hospitales, que me dejara entrar. Después me empecé a poner más violenta y pesada... y nada, no me dejó, él era un funcionario extra, no era el que autorizaba pasar. Es que usted no entiende español??? soy doc-to-ra!!! entiende o no!!!??, déjeme entrar!!". Me explicaba que el hombre se le negó y negó y negó, hasta que le explicó sin tantos tecnicismos "Señorita...el cuerpo está destrozado, irreconocible, y además no estoy autorizado". La Negra, íntegra y entera, con su papá congelado en una bandeja a cuatro metros de ella, me contó que se mordió todo por dentro, sólo se le salió una lágrima delante del técnico ese, lo miró a los ojos y con una tácita súplica le dijo: "Era mi papá...por favor...", "Cinco minutos...", le respondió como un regalo, mirando para todos lados.
Dice que entró lentamente, y más se acercaba a esa superficie metálica que sostenía a su papá. Por lo que me cuenta, trató de ser su hija estudiante de medicina por un rato, no era médico todavía y con esa cara de cabra chica, tuvo que mentir un poco al guardia ese para poder entrar.
Le destapó la cara y no encontró cara, ni cabeza, ni rasgos reconocibles ni fiso ni genotipo con algo de familiaridad, nada. No había nada más que una pena horrible de imaginarte a tu papá caminando por tu casa y riéndose en la mesa de algún desayuno de domingo, haciéndote chinitas inocentes en la piscina...
Siguió recorriendo ese cuerpo helado y largo, ese metrochentaiocho de 54 años, con canas y sienes rojas, muy rojas, como todo él. 

Destapó su pecho, su silencioso y dormido corazón que sólo hacía más infinito ese recinto tan metálico, como no se quisiera en esos momentos, la muerte debería ser esponjosa, espumosa, no metálica.
Algo la alegró, mientras recorría sus brazos llegó a lo más lindo de él, sus manos. Estaban ahí, listas para el segundo casting publicitario de su vida, listas para seguir siendo hermosas para siempre, no importando lo levemente quebradas y moradas por sectores que estaban.
Se las tomó, se las mojó con sus lágrimas inevitables, le dio un beso blando y suave en cada una. Blando para no fracturarlas más y suave para no alterarles ese gesto de descanso tan lindo, que debería guardarse como registro fotográfico mental eterno. Le limpió las lágrimas y los mocos acuosos que le dejó en ellas, como si fueran burbujas de vida entre tanta sangre, tanta policontusión y tanta no forma.

"Chao, papá. Te quiero." Le sacó la argolla de matrimonio, le dio, valientemente, un beso en algo como una frente, y se fue. Le entregaron los documentos y la billetera de su papá en un mesón. La abrió y estaban las fotos de toda su familia, ella, la Negra, chica, sin un diente, sonriente y con trenzas.

Aspira su última bocanada de Viceroy, me da la mano, bota el humo, sacude un poco de cenizas que le cayeron cerca de la guata y distraían el riguroso negro de su vestido. "Eso, Sole, así fue. Y hace dos días esparcimos sus cenizas en el mar, en Algarrobo, toda la familia arriba de un bote, con el curita que los casó que ahora está viejiiiiiiito", se ríe un poco, mira hacia abajo y la acompaño en mirar el suelo, no podía sostener mis ojos en los suyos, no quería dolerle o que me pensara morbosa o qué sé yo, que tenga libre su ritmo de relato, que se desahogue.
"El padre Teo terminó la ceremonia y nos fuimos a descansar a la casa".
Esa casa bella y equipadísima que tenían en Algarrobo, la que seguramente iban a perder también por deudas. Pero la familia sólo quería descansar y pensar, después se hablaría de deudas y de seguros que no cubren estas muertes... y toda esa porquería de trámites que se deben hacer con ojeras por llorar tanto, con píldoras para la pena y eso.
"No sueño con él, Sole, pero me acuerdo todos los días y todo el día, no me imagino nada feo o chocante, eso lo suprimí con mi frialdad de médico, pero lo que sí me saca una sonrisa siempre, es que me miro las manos cuando estoy manejando o tomando un vaso o escribiendo, y pienso que no son ni la mitad de bonitas ni perfectas como esas manos maravillosas que tenía... que tiene".






Para mi valiente amiga y su GCU papá, el gerentísimo tío Ricardo.

Comments:
Me hiciste llorar...Me acordé de las manos con lunares de mi Prudence.
 
hermosa Coladera
 
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