lunes, abril 24, 2006

 

SUNSET & DAWN


Josefina, la Princesa Asociada


debe haber sido un día de mayo del año pasado, claro, era mayo o fines de abril, me acuerdo porque se estaban organizando las fiestas del 21, fechas importantísimas en el lugar donde trabajo.
Había estado intranquilo porque su papá estaba sintiéndose mal, vómitos, mareos, muchos vómitos, muchos mareos con dolores de cabeza.
Algo que nos une es esa preocupación por la parentela, si es directa, mayor aún.


Entonces, mi amigo de la pega, nos contaba que estaba inquieto por esta situación de su papá. Una semana más tarde estaba preocupado, días después, angustiado, un día antes de los exámenes…muy asustado.

El día de los exámenes, que fue un viernes, M se iba a ir del trabajo dos horas antes, para acompañar a su viejo a hacerse esa serie de monitoreos, scanners, radiografías, hemogramas, bla, bla, bla. “No te preocupes, va a salir todo bien M, acuérdate de mí, voy a rezar por tu papá, y voh también poh!”, “Sí, si hemos rezado mucho, igual estoy tranquilo, no creo que sea algo muy grave, debe ser el oído medio… a lo mejor”, “M, cuando vuelvas a la oficina el lunes, vas a ver que no era nada terrible, chao, nos vemos el lunes”.
Me fui a Santiago ese fin de semana, para inyectarme mi droga para el ánimo, mi droga Vincipesca. Por lo tanto, estuve acordándome de lo del papá de M sólo a ratos, entre revolcones en la alfombra con mi sobrino y jugando a la escondida “ahí táaaa, ónde tá? ahí táaaa….” y todas esas dinámicas, el recuerdo por la preocupación de mi amigo sólo se me vino a la mente en momentos de soledad, en la ducha, antes de dormirme, en el metro de vuelta, en el bus a Valpo, llegando a mi casa y viendo fotos de mi familia pensé “ojalá que no haya sido nada”, me acosté y recé, hice cadena de oración con mi mamá y la Pachita.

Llegué el lunes y lo primero que veo a través de las persianas de la ofi es la silueta de M sentado frente al computador. Apuré el paso, entré a la oficina, “¿Cómo le fue a tu papá?!!!, recé mucho….”, “Mal, tiene unos tumores en el cerebro… y metástasis”. Lo abracé “nunca es la última palabra, M, pregunta otras opiniones, háganle los exámenes de nuevo, no sé…”, “es definitivo, los exámenes los vieron varios médicos y los mandamos a Santiago… eso es”.

El diagnóstico, si hubiera sido una persona, habría sido maldito, frío, sin que le importara nada, qué le importa dejar un hoyo emocional gigantesco en una familia y más encima, se daba el lujo de regalarle un par de meses de vida no más.

Ojos a media agua de mi amigo, aguantándose para no llorar, como queriendo darle fuerzas a su papá a distancia.


Llegó el jefe a la oficina, M le contó del diagnóstico, el jefe suspiró grande, se tragó el aire de esa oficina, se puso cerca de la ventana, mirando el mar del puerto, sin decir nada.
 Interrumpí ese silencio tan triste, “¿Recemos?”, “Bueno”, dijo el jefe, M no se despegaba del computador que no tenía nada en el monitor, sólo el reflejo de su cara. Traté de rezar, tartamudeé, me confundí con los rezos, un desastre. 

Al final sólo pedí “…y dale fuerzas a M y a su familia para que apoyen al papá… y bueno Señor, tú sabes por qué haces las cosas, tú sabes tus tiempos, pero haz que sea un tiempo de disfrute, de alegrías y de unión para esta familia…Amén”, “Amén” me apoyó el jefe, M se fue al baño a llorar.
Al pasar el tiempo, siempre uno con la preocupación de preguntarle a M por su papá, se le fue reblandeciendo el corazón a este diagnóstico malo malo, y le ha regado con días de vida extra al viejo, le ha regalado paseos familiares, asados, alegrías, distracción.
“¿Y cuándo vai a tener una guagua?”, “No sabes cuánto quiero, Sole…”

Fue gestada Josefina la Princesa, en tiempos duros y de resignación. La noticia invadió la oficina de felicidad, M iba a ser papá.


Nuevos meses, Josefina la Princesa creciendo sana y bonita, con ganas de conocer a su abuelo, el que ella escucha a través de esos líquidos y membranas maternas. Y se apura, Josefina, en nacer para que su tata le de besos y la regalonee. 


Lo que no sabe el abuelo, es que esta Princesa se ha asociado con el Sr. Diagnóstico, y ella, sin nacer todavía, ha puesto sus condiciones contractuales, “Sr. Diagnóstico, Usted siga con su destino pero déjeme conocer a mi abuelo, además que yo vengo encargada de dar esa alegría, si no, no hay negocio!!”. 

Golpeando la mesa Josefina la Princesa Asociada, ha mostrado sus garras, y cómo no, si ese tipo de regalos sólo se dan una vez en la vida, misma vida que su abuelo tiene hipotecada hasta nuevo aviso.

Hace dos soles nació Josefina, la hija de mi gran amigo M y su señora J, tuve mala señal en mi teléfono cuando me avisó que había nacido, sólo se arregló la antena de mi celular para escucharlo decir, con una profunda emoción, “…es preciosa”.

Y claro, si estas Princesas son preciosas, sabias, buenas negociadoras y principalmente, saben cuándo llegar.


Para mi amigo M y sus dos Jotas.

Comments:
Sole que ganas tenia de escribirte
Es increíble el ver tus fotos me ayudan a estar mas cerca y eso se agradece
Además lo que escribes es tan lindo sobre tu amigo y su padre y bueno lo de tu adoración por Vicente
Nada solo quería que supieras que me encanta leer tus cartas son súper entretenidas
Como tu ¡!!
Un beso desde Barcelona
Yery Delgadillo
 
Mil gracias Yery Bonita. Me encanta saber que lees este contenedor de relatos domésticos. Me acuerdo mucho de ti, siempre queriendo que estés bien y acostumbrada a tu vida de casada y en otro país. Pretendo publicar anécdotas e historias (con fotos) de nosotras, mientras paseábamos por Stgo durante mi ventana de licencia. ¿Me dejas?
Besos
Sole
 
ah, por eso estabas tan urgida por tener "la señal"... yo creo que el Sr. del la señal nunca nunca nunca le va ha sacar mejor provecho que tú...
jajaja


los hijos siempre nos recuerdan lo importante de la vida, y esta josefina bendecida viene a confirmar la vida de muchos con su propio palpito... pero sole..ella respiro aire hace tres dias, pero nacio en el corazon de su papá y su mamá, su tata, su abuale, sus tios, sus primos, en definitiva su familia hace mucho tiempo...
 
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claro que siiiiiiiiiiii
me encanta la idea
yery
 
Sole aunque no te conozco sé que ers una mujer maravillosa, con una inmensa sensibilidad,tu relato me conmovio.
Podrias aprovechar tus dones y mandar cuentos a diversos concursos que regularmente aparecen publicitados en los diarios,eres muy amena para escribir.
Un abrazo
 
Sole:
Lo que nos une es la amistad de M y los rezos por su papá. No te conozco, pero tu relato me conmovió profundamente. Mañana voy a conocer a la princesa, esa niñita tan linda, tan exquista, que es capaz de convencer incluso a Dios de que su abuelo tiene que estar mucho màs tiempo entre nosotros.
Un abrazo grande
Magdalena
 
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