domingo, abril 30, 2006
ENTRA EL SOL EN CASA DE NIKOL
"yaaaa poh, Sole, la Chelita se tiene que volver a Quintay a las seis y media, son las cuatro diez, veeeente poh", "Ya, déjame terminar de lavar los platos y de pasar la aspiradora y te juro que voy altiro", "Puuuuucha, te hemos estado llamando desde tempraaaano poh, baja ahora, tenís todo el fin de semana largo pa' ordenar tu casa...", "ya, miércale, voy bajando altiro, ¿dónde están?...¿en el Café del Poeta?...ya!, voy".
Bajé a ese café, no me toma nada de tiempo desde mi cerro, solamente bajar una escalera con olor a pipí, caca y vómitos de curados, la bajo a toda velocidad, tapándome la nariz con mi bufanda especialmente perfumada para ese trayecto, llego al plan... y ahí están estas chiquillas, mis amigas, compañeras de Diseño, sentadas muertas de la risa en una mesa con una silla vacía esperándome.
"Cheliiiiiiiiiita, tantos siglos, cómo estás?...Hoooola Ceci!! qué cuentan mis yeguas porteñas?", "Te estábamos esperando, cómo te ha ido en tus cosas, Sole?", "Y bueh... bien en algunas, más o menos en otras...en fin, como es la cosa no máh poh...Pero cuéntame de ti Marcela, cómo está la cosa de los muebles allá en Quintay?".
Nos tragamos esa primera media hora de tiempo, entre reconocernos y ponernos al día en todas nuestras vidas. Ahí estábamos nuevamente las tres, las amigas de Diseño, todas distintas, todas con vidas fugadas hacia su propio camino, todas con ganas de que las otras dos volvieran a opinar si estábamos haciendo bien las cosas o no.
Después de muchas risas, garabatos, recuerdos y temas triple equis que tanto nos hacen reír, nos pusimos más reflexibas y profundas, grandes, profesionales, serias.
La Ceci, es una de mis mejores amigas, tenemos de ese tipo de amistad que le quiebran la mano al destino y a las tendencias políticas, nos queremos no más, así, sin más ni más, nos queremos.
Cuando ese febrero de 2003 supe que mi mamá tenía cáncer infiltrante en la pechuga izquierda, la Ceci venía llegando de Perú, muerta de cansada, con su mochila todavía en el hombro la pude ubicar en su casa y le conté esto que pasaba con mi mamá, sin pensarlo recibí de ella "voy para allá, voy altiro, espérame". La pobre no alcanzó a descansar nada y ya estaba en mi casa conmigo, dándome su ánimo "escucha, Sole, tu mamá no se va a morir, todavía le falta conocer a un hijo tuyo, le falta seguir aguantando tus pesadeces y tus berrinches, las mamás no se mueren a destiempo, tú la necesitas todavía". Nos abrazamos y lloramos, la Ceci llorando por mí y mi dolor, ni si quiera hubo luces de relatos de su viaje largo por todo Perú, no importaba eso.
"yaaaa poh, Sole, la Chelita se tiene que volver a Quintay a las seis y media, son las cuatro diez, veeeente poh", "Ya, déjame terminar de lavar los platos y de pasar la aspiradora y te juro que voy altiro", "Puuuuucha, te hemos estado llamando desde tempraaaano poh, baja ahora, tenís todo el fin de semana largo pa' ordenar tu casa...", "ya, miércale, voy bajando altiro, ¿dónde están?...¿en el Café del Poeta?...ya!, voy".
Bajé a ese café, no me toma nada de tiempo desde mi cerro, solamente bajar una escalera con olor a pipí, caca y vómitos de curados, la bajo a toda velocidad, tapándome la nariz con mi bufanda especialmente perfumada para ese trayecto, llego al plan... y ahí están estas chiquillas, mis amigas, compañeras de Diseño, sentadas muertas de la risa en una mesa con una silla vacía esperándome.
"Cheliiiiiiiiiita, tantos siglos, cómo estás?...Hoooola Ceci!! qué cuentan mis yeguas porteñas?", "Te estábamos esperando, cómo te ha ido en tus cosas, Sole?", "Y bueh... bien en algunas, más o menos en otras...en fin, como es la cosa no máh poh...Pero cuéntame de ti Marcela, cómo está la cosa de los muebles allá en Quintay?".
Nos tragamos esa primera media hora de tiempo, entre reconocernos y ponernos al día en todas nuestras vidas. Ahí estábamos nuevamente las tres, las amigas de Diseño, todas distintas, todas con vidas fugadas hacia su propio camino, todas con ganas de que las otras dos volvieran a opinar si estábamos haciendo bien las cosas o no.
Después de muchas risas, garabatos, recuerdos y temas triple equis que tanto nos hacen reír, nos pusimos más reflexibas y profundas, grandes, profesionales, serias.
La Ceci, es una de mis mejores amigas, tenemos de ese tipo de amistad que le quiebran la mano al destino y a las tendencias políticas, nos queremos no más, así, sin más ni más, nos queremos.
Cuando ese febrero de 2003 supe que mi mamá tenía cáncer infiltrante en la pechuga izquierda, la Ceci venía llegando de Perú, muerta de cansada, con su mochila todavía en el hombro la pude ubicar en su casa y le conté esto que pasaba con mi mamá, sin pensarlo recibí de ella "voy para allá, voy altiro, espérame". La pobre no alcanzó a descansar nada y ya estaba en mi casa conmigo, dándome su ánimo "escucha, Sole, tu mamá no se va a morir, todavía le falta conocer a un hijo tuyo, le falta seguir aguantando tus pesadeces y tus berrinches, las mamás no se mueren a destiempo, tú la necesitas todavía". Nos abrazamos y lloramos, la Ceci llorando por mí y mi dolor, ni si quiera hubo luces de relatos de su viaje largo por todo Perú, no importaba eso.
Estuvo en el selecto equipo de amigas mías presentes en el matrimonio de la Pachita. Estuvo en ese viaje a Pucón con mi papá en su jeep chabacano y a todo cachete, escuchando las fantocherías de Don Jaime que se fue haciendo negocios todo el camino con un micrófono conectado cerca de la puerta del jeep, negocios con italianos, hablando en italiano, para lucirse delante de la amiga de su hija. Ha estado en celebraciones, penas, curaderas, pateadas de pololeos, encontrones con gente, cambios de casa, altos y bajos, ahí ha estado la Ceci y sus ojos verdes verdes, su amistad, sus consejos tan acertados y su compañía a toda prueba.
Dentro de esta conversación en el Café del Poeta, la Ceci prende un cigarro, se toma su tiempo en botar el humo, la miro y me acuerdo de lo bueno que fue que se retirara de Diseño, lo de ella es la Pedagogía, de hecho, es Psicopedagoga, de las mejores. Bota el humo, y nos comenta "¿Han escuchado de esta niña que tiene un problema heavy a la piel y salió en la tele en las noticias?", "Síiii, yo la ubico, la del traje de la NASA?", "Exactamente, esa misma, Nikol, la Nikol", "Qué onda? ¿al final la NASA le regaló el traje?", "Nunca iba a ser ragalo, se lo tenían que pagar, más los impuestos por ingresarlo a Chile...", "Me estás hueviando... y cómo no se bypassearon esos impuestos, pensando en que algo de vida o muerte para esa niña...qué edad tiene, a todo esto?", "tiene catorce años, no poh, tenía que pagar, pero el problema fue que su enfermedad es tan severa que ni con ese traje podía salir a la calle, igual le afectaban los rayos de sol... bueno el tema es que ella es de Villalemana, y yo hago clases en Villalemana", "ya ¿Y?", "Tuvimos una reunión la semana pasada, ella nunca ha ido al colegio... necesitaban una profe para que fuera a hacerle clases a la casa...", Y....", "y me ofrecí para ser yo...", "Mentiiiiiiiira, Ceci te felicitooooo, qué lindo gesto!!!", "Bueno, estábamos en la reunión y dijeron que quién se ofrecía para hacerle clases, por primera vez en la vida a la Nikol... y yo levanté la mano poh, después de mí, la levantaron otras colegas...", "Ah, onda políticamente correctas las copionas?", "más o menos, pero bueno... le voy a hacer clases yo".
Toda, absolutamente toda la superficialidad de esa mesa que reunía a tres amigas, se redujo a suspiros y a un prisma distinto: LA CECI IBA A SER LA PROFE DE UNA NIÑA QUE NO PODÍA SALIR A LA CALLE EN LO QUE LE QUEDA DE VIDA.
"Ceci, lo puedo publicar en mi blog?", "No sé, bueno ya!", "Gracias, amiga". Es un ejemplo de lo que no hay que ser, una passer by.
Bueno, Nikol, te escribo este posteo para avisarte que el día 8 de mayo, a las 10 de la mañana tendrás la primera clase de tu vida, y tu primera profesora será mi amiga Ceci, que está nerviosa porque van a ir autoridades y la tele y cosas que la incomodan, pero vas a aprender mucho, tanto como yo he aprendido de esta amistad.
Nikol, dos días a la semana, a las diez de la mañana va a entrar el sol a tu casa, ese mismo que tienes prohibido, estará ahí contigo, enseñándote de sumas, restas, Historia, Castellano, a dibujar la A, y a leer por primera vez.
Lee esto, Nikol: LA-CECI-ES-LA-MEJOR.
Comments:
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Bueno Nikol con K y sin E final, me encantaría saber si estás ansiosa esperando tu clase, ¿tienes listos tus lápices y cuadernos?.
Suerte!!
Un abrazo,
Sole
Suerte!!
Un abrazo,
Sole
La Nikol se murió hace poco, me imagino que debe estar jugando a plena luz y a pleno sol, todos los días, a cada rato. Claro, tiene que ponerse al día.
Chao, Nikol.
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Chao, Nikol.
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