martes, marzo 07, 2006
MI MADRE (Cap. 1)
..."Adivinen!, venía cruzando por Ecuador con Arlegui, porque al final estaba cerrado al otro lado donde me dijo la Mariana que estaban más baratos los géneros estos que voy a ocupar en los centros de mesa maravillosos que me enseñó la Pepi, que los sacó de esa revista que se trajo de España...", "¡¡Mamá!!cuenta!!!, llevai media hora rellenando la historia!!!!!". No se nos ocurrió otra manera para interrumpirla en su verborrea y entusiasmo callejero navideño, mientras, con la Pachita estábamos echadas en su cama, viendo tele sin corbata y con los "jumpers" tan altos que se nos veían los calzones, comiendo uvas y viendo "Cristal", con Carlos Mata, dramón venezolano de lujo, el que no queríamos que nos interrumpieran con datos de galletas de Navidad ni géneros de colores.
"Ah, cabras pesadas!!!, ¿Empezó la Cristal?!!!, Ah no!! partieron a su pieza, a ver en su tele, se fueron!!, vengo muerta de calor más encima!!! y no quepo ahí, EN MI PROPIA CAMA!!!"
"Ya mamiiiiiita, no se enoje, venga pa'cá, la mamá al medio!!" (esa frase "la mamá al medio" es axioma, sirve para sentarnos las tres en un sofá grande, uno chico, cama grande, cama chica...), "Ya, pero cuéntenme qué me perdí, ¿supo la Cristal que es hija de la Lupita Ferrer?".
Para ser respetuosas, ya que le invadimos su pieza (porque tenía una tele más grande, esa Sony del año del Rey Perico, con carcaza de madera y botones ordenados verticalmente para cambiar de canal, electrodoméstico intransable luego del "divorcio", esa muñequita se venía con nosotras a Viña, si señor). Esperamos que llegara la música de suspenso en que la Lupita Ferrer le decía a Cristal, "Tengo que hablar contigo...acerca de tu madre...no es quien tú crees...", después de la cara de la Cristal con los ojos abiertísimos y más maquillaje que travesti, llegó la tanda comercial, "Ya mami, ¿qué estabas contando que te encontraste en Ecuador con Arlegui?", "Ah! sí, voy cruzando por Ecuador con Arlegui, a la altura de Karlezzi...", otra característica de mi madre es que nombra tiendas del año 50 como si todavía existieran en Viña, aún se le puede escuchar hablando del Supermercado Ayarza... En fin, retomando su historia, "...y me dicen: '¡¡Pachi Cáceres!!, no lo puedo creer, cómo estás?'. La quedo mirando y no tenía idea quién era!!, una señora canosa, más arrugada que yo, con lentes ahumados, me desesperé por no poder chillar su nombre de alegría". Con la Pachita muertas de la risa, en ese bálsamo de relajo que se produce al estar echadas en la cama de mi mamá, habiendo terminado el colegio y riéndonos con sus historias. "¿Qué hicíste?", "La abracé harto raaaaato mientras le dije 'no puede seeerrr, tantos siglos muchacha!!!!', para ganar tiempo y acordarme de dónde cresta la conocía, ¿del colegio?, ¿de la Universidad?, ¿era vecina?, ¿hija de alguna amiga de mi mamá?, ¿prima de Jaime?, ¿amiga de tu abuela?, más encima tenía edad indefinida!!! podía ser cualquiera!!!". Con mi hermana pataleando de la risa en la cama.
"Al final, gracias a Dios, me acordé en una fracción de segundo, 'Verónica, cómo estás chiquilla, tanto tiempo, casi desde el colegio que no nos vemos!!'. Parece que nos topamos en Santiago una vez...de hecho las vió a ustedes chiquititas y también conoce a Jaime', súper amorosa, me preguntó por ustedes, por Jaime... y le dije que nos habíamos separado, que ustedes estaban super bien, me encontró regia, qué amor!! Bueno, y andaba con un lolo ES-TU-PEN-DO, Francisco, su hijo menor, que tiene 18 años, lindo. lindo, lindo el lolo!!!, estupenda facha, unos ojos preciosos, alto, calladito, como tímido, un amor...ideal pa la Sole...".
Y la veía venir... claro, la Pachita estaba pololeando, feliz, y yo, dedicada a las clases, a estar encerrada en la casa, a jugar volleyball, y a dar portazos insolentes... ideal como para que mi madre quisiera que tuviera un "amigo" para despertar en mí ese otro lado, el social.
"Está en la Escuela Naval, en segundo año, oye, se mueren con su facha, estupendo!!" "Mamá, típico que tus 'estupendos' resultan ser unos monsters de otro planeta, no me interesa para nada tu cadete, te apuesto que es horrible y perno, más encima los cadetes se visten pésimo!!!". "Espérate a conocerlo, Sole, por qué eres tan bitter!!!".
Dos semanas más tarde, sin saber de la complicidad de mi mamá con esta nueva amiga y ex compañera del colegio, escucho a la Pachita contestar el teléfono: "Sí, ¿quién la llama? ya, espérate un poco...Sooooole!!!, te llama Franciiiiiisco!". Se me ha interrumpido bruscamente mi tiempo muerto de estar echada en mi cama viendo "Bellas y Audaces", me levanto con lata, arrastrando los pies, le recibo el auricular a la Pachita que está con una sonrisa enorme y haciendo el clásico gesto de doblar el brazo y golpear con el codo haciendo: "eeeeeeee". "Aló?", "Aló, Soledad?, hola tú hablas con Francisco....... el hijo de Verónica........ amiga de tu mamá.........compañera de c..." ,"Ahhhhh, sí, si me contó de ti, como estás?", "Bien, en qué estás?", "Ehhhh, estaba estudiando... Biología, tengo prueba el viernes....". La verdad es que no sé si me habrá creído, toooodo Chile veía "Bellas y Audaces" ¿y yo era la única que estaba estudiando, y Biología más encima?, es que quise dármelas de intelectual y madura. En resumen, quedamos de ir a tomar un helado al Tavelli, actual Enjoy Café (estoy como mi mamá, nombrando lo antiguo), a las 5 de la tarde, el sábado, "Mira, voy a andar con una polera roja y unos jeans", me dijo.
Llegué a veinte para las cinco, para sapiar desde lejos, me puse en la plaza del frente, de repente a cinco para las cinco, un mijito rico con polera como entre naranja y roja, con jeans, pelo corto, alto, cumplía con toda la descripción magnánima de mi madre. Esperé a que mi reloj llegara, por lo menos, a uno para las cinco, hubiera sido ideal aparecerme ahí pasado las cinco, como para darme aires de diva, pero no aguanté. Crucé la calle con mi eterna taquicardia, propia de momentos así, rogando al Santísimo Cielo no ponerme roja al hablar, y que no me sonaran las tripas por los nervios. "Hola! Francisco, no es cierto?", me las di de canchera al tiro, "eeeh no, Andrés, quién eres tú?. Yo creo que en ese momento, el color rojo dejó de llamarse así para llamarse Soledad, me puse morada!!!. No pude hablar más con este ejemplar, por suerte, un toque en mi hombro derecho me salvó, "Hola, yo soy Francisco, Soledad no es cierto?", todavía no se me quitaba lo roja, "Sí, hola cómo estás", me sentí débil, convaleciente de una enfermedad terrible, sin fuerzas, patas de lana, ¿Se entenderá el nivel de vergüenza que sentí en ese momento, en esos años, con ese mino, al equivocarme y más encima con actitud de winner, de cowgirl?". Cowgirl my ass!!!, ahora, lo que tenía que lograr era concentrarme en el verdadero Francisco. Cuando pude enfocar después de los mareos y la arritmia, lo miré, lo miré de nuevo, lo seguí mirando, "no-lo-puedo-creer", pensé, en voz alta yo creo. Era horrible, lleno de espinillas, nariz de chancho, altísimo (rayando en el record de Guiness), ojos azules que daban lo mismo y no le aportaban nada al pobre, unas pailas que por suerte no salió volando con el viento marino, flaaaaaaaaaaaaco, sin hombros, más encima no habló nada, entonces me acordé de mi madre... "calladito, como tímido". Madre, una cosa es ser tímido o callado y otra es ser un ente que no pestañea y no respira.
No pude comerme ese helado doble bañado en chocolate porque él se tomó "un juguito natural... y dime Panchi si quieres, así me dice mi mami...". Así que opté por una Fanta y por acordarme súbitamente de un examen importantísimo que tenía que llegar a preparar a mi casa o sino podía "repetir de curso"...
Llegué a la casa, me dejó en la reja del edificio, aunque le rogué que no se preocupara, que podía irme sola, al borde del llanto por no querer verlo por un minuto más. "Chao, Panchi, que te vaya bien, voy a subir altiro....", "Ya, oye, Sole ¿te puedo llamar de nuevo?", lo miré en silencio, con tortícolis por lo alto de este "poste" camiante, y salió mi yo humano, "Si poh, obvio", mientras decía eso, me autoflagelaba en el muslo pellizcando hasta sentir el máximo dolor por lo poco asertiva, ¿Pero qué podía decir?
Entré a la casa, escucho a lo lejos: "¡¡llegó!!", eran esas dos víboras confabuladoras, que tiran a los leones a una inocente. Salen de la pieza de la mamá, juntitas, chasconas, con olor a pan tostado, olor a que habían estado echadas comiendo o tomando el té, hablando y especulando sobre mi salida, seguramente riéndose cómplices y espectantes del minuto en que yo metiera la llave a la puerta y les dijera que había conocido al Príncipe de mis Sueños...
"Cómo te fue?!!" (Pachita), "Viste?, qué te dije!!! regio ah!! se pasó!!" (mamá).
Las miro, voy a la cocina, echo bebida en un vaso, hago una larga pausa para torturarlas. Tomo bebida, boto el gas por la nariz y me da lo mismo, me quedan los ojos llorosos por ese mismo gas. "Última vez que te hago caso, mamá, con tus conceptos de Regio, Estupendo, un Caballerito.... ERA UN MONSTRUO!!!!!!, HORRIBLE, NO HABLABA, CON ESPINILLAS ASQUEROSAS, DESAGRADABLEMENTE ALTO Y PERRRRRRNO!"
Mientras yo sufría, gritaba y volvía a mis portazos adolescentes, ellas se quedaron en silencio, detrás de mi puerta cerrada, hasta que una de las dos no aguantó y se cagó de la risa contagiando a la otra. Entraron a la pieza, coloradas de tanto reírse, hasta que mi mamá pudo hablar: "Qué le digo a la Verónica ahora, le dije que a la Sole le iba a encantar su hijo..."
Después de eso, nos miramos las tres y nos reímos con mucho ruido y dientes.
Madres...siempre quieren lo mejor para uno, pero no hay que confiar en sus conceptos de belleza ni de onda para los candidatos. Aunque reconozco que me ha hecho "caer" tres veces después de esa, todas con el mismo resultado... pero igual, es mi vieja y la quiero, y más la queremos cuando nos mira y dice: "Nooooo, si ustedes están mínimo pal Miss Mundo!!!".
"Ah, cabras pesadas!!!, ¿Empezó la Cristal?!!!, Ah no!! partieron a su pieza, a ver en su tele, se fueron!!, vengo muerta de calor más encima!!! y no quepo ahí, EN MI PROPIA CAMA!!!"
"Ya mamiiiiiita, no se enoje, venga pa'cá, la mamá al medio!!" (esa frase "la mamá al medio" es axioma, sirve para sentarnos las tres en un sofá grande, uno chico, cama grande, cama chica...), "Ya, pero cuéntenme qué me perdí, ¿supo la Cristal que es hija de la Lupita Ferrer?".
Para ser respetuosas, ya que le invadimos su pieza (porque tenía una tele más grande, esa Sony del año del Rey Perico, con carcaza de madera y botones ordenados verticalmente para cambiar de canal, electrodoméstico intransable luego del "divorcio", esa muñequita se venía con nosotras a Viña, si señor). Esperamos que llegara la música de suspenso en que la Lupita Ferrer le decía a Cristal, "Tengo que hablar contigo...acerca de tu madre...no es quien tú crees...", después de la cara de la Cristal con los ojos abiertísimos y más maquillaje que travesti, llegó la tanda comercial, "Ya mami, ¿qué estabas contando que te encontraste en Ecuador con Arlegui?", "Ah! sí, voy cruzando por Ecuador con Arlegui, a la altura de Karlezzi...", otra característica de mi madre es que nombra tiendas del año 50 como si todavía existieran en Viña, aún se le puede escuchar hablando del Supermercado Ayarza... En fin, retomando su historia, "...y me dicen: '¡¡Pachi Cáceres!!, no lo puedo creer, cómo estás?'. La quedo mirando y no tenía idea quién era!!, una señora canosa, más arrugada que yo, con lentes ahumados, me desesperé por no poder chillar su nombre de alegría". Con la Pachita muertas de la risa, en ese bálsamo de relajo que se produce al estar echadas en la cama de mi mamá, habiendo terminado el colegio y riéndonos con sus historias. "¿Qué hicíste?", "La abracé harto raaaaato mientras le dije 'no puede seeerrr, tantos siglos muchacha!!!!', para ganar tiempo y acordarme de dónde cresta la conocía, ¿del colegio?, ¿de la Universidad?, ¿era vecina?, ¿hija de alguna amiga de mi mamá?, ¿prima de Jaime?, ¿amiga de tu abuela?, más encima tenía edad indefinida!!! podía ser cualquiera!!!". Con mi hermana pataleando de la risa en la cama.
"Al final, gracias a Dios, me acordé en una fracción de segundo, 'Verónica, cómo estás chiquilla, tanto tiempo, casi desde el colegio que no nos vemos!!'. Parece que nos topamos en Santiago una vez...de hecho las vió a ustedes chiquititas y también conoce a Jaime', súper amorosa, me preguntó por ustedes, por Jaime... y le dije que nos habíamos separado, que ustedes estaban super bien, me encontró regia, qué amor!! Bueno, y andaba con un lolo ES-TU-PEN-DO, Francisco, su hijo menor, que tiene 18 años, lindo. lindo, lindo el lolo!!!, estupenda facha, unos ojos preciosos, alto, calladito, como tímido, un amor...ideal pa la Sole...".
Y la veía venir... claro, la Pachita estaba pololeando, feliz, y yo, dedicada a las clases, a estar encerrada en la casa, a jugar volleyball, y a dar portazos insolentes... ideal como para que mi madre quisiera que tuviera un "amigo" para despertar en mí ese otro lado, el social.
"Está en la Escuela Naval, en segundo año, oye, se mueren con su facha, estupendo!!" "Mamá, típico que tus 'estupendos' resultan ser unos monsters de otro planeta, no me interesa para nada tu cadete, te apuesto que es horrible y perno, más encima los cadetes se visten pésimo!!!". "Espérate a conocerlo, Sole, por qué eres tan bitter!!!".
Dos semanas más tarde, sin saber de la complicidad de mi mamá con esta nueva amiga y ex compañera del colegio, escucho a la Pachita contestar el teléfono: "Sí, ¿quién la llama? ya, espérate un poco...Sooooole!!!, te llama Franciiiiiisco!". Se me ha interrumpido bruscamente mi tiempo muerto de estar echada en mi cama viendo "Bellas y Audaces", me levanto con lata, arrastrando los pies, le recibo el auricular a la Pachita que está con una sonrisa enorme y haciendo el clásico gesto de doblar el brazo y golpear con el codo haciendo: "eeeeeeee". "Aló?", "Aló, Soledad?, hola tú hablas con Francisco....... el hijo de Verónica........ amiga de tu mamá.........compañera de c..." ,"Ahhhhh, sí, si me contó de ti, como estás?", "Bien, en qué estás?", "Ehhhh, estaba estudiando... Biología, tengo prueba el viernes....". La verdad es que no sé si me habrá creído, toooodo Chile veía "Bellas y Audaces" ¿y yo era la única que estaba estudiando, y Biología más encima?, es que quise dármelas de intelectual y madura. En resumen, quedamos de ir a tomar un helado al Tavelli, actual Enjoy Café (estoy como mi mamá, nombrando lo antiguo), a las 5 de la tarde, el sábado, "Mira, voy a andar con una polera roja y unos jeans", me dijo.
Llegué a veinte para las cinco, para sapiar desde lejos, me puse en la plaza del frente, de repente a cinco para las cinco, un mijito rico con polera como entre naranja y roja, con jeans, pelo corto, alto, cumplía con toda la descripción magnánima de mi madre. Esperé a que mi reloj llegara, por lo menos, a uno para las cinco, hubiera sido ideal aparecerme ahí pasado las cinco, como para darme aires de diva, pero no aguanté. Crucé la calle con mi eterna taquicardia, propia de momentos así, rogando al Santísimo Cielo no ponerme roja al hablar, y que no me sonaran las tripas por los nervios. "Hola! Francisco, no es cierto?", me las di de canchera al tiro, "eeeh no, Andrés, quién eres tú?. Yo creo que en ese momento, el color rojo dejó de llamarse así para llamarse Soledad, me puse morada!!!. No pude hablar más con este ejemplar, por suerte, un toque en mi hombro derecho me salvó, "Hola, yo soy Francisco, Soledad no es cierto?", todavía no se me quitaba lo roja, "Sí, hola cómo estás", me sentí débil, convaleciente de una enfermedad terrible, sin fuerzas, patas de lana, ¿Se entenderá el nivel de vergüenza que sentí en ese momento, en esos años, con ese mino, al equivocarme y más encima con actitud de winner, de cowgirl?". Cowgirl my ass!!!, ahora, lo que tenía que lograr era concentrarme en el verdadero Francisco. Cuando pude enfocar después de los mareos y la arritmia, lo miré, lo miré de nuevo, lo seguí mirando, "no-lo-puedo-creer", pensé, en voz alta yo creo. Era horrible, lleno de espinillas, nariz de chancho, altísimo (rayando en el record de Guiness), ojos azules que daban lo mismo y no le aportaban nada al pobre, unas pailas que por suerte no salió volando con el viento marino, flaaaaaaaaaaaaco, sin hombros, más encima no habló nada, entonces me acordé de mi madre... "calladito, como tímido". Madre, una cosa es ser tímido o callado y otra es ser un ente que no pestañea y no respira.
No pude comerme ese helado doble bañado en chocolate porque él se tomó "un juguito natural... y dime Panchi si quieres, así me dice mi mami...". Así que opté por una Fanta y por acordarme súbitamente de un examen importantísimo que tenía que llegar a preparar a mi casa o sino podía "repetir de curso"...
Llegué a la casa, me dejó en la reja del edificio, aunque le rogué que no se preocupara, que podía irme sola, al borde del llanto por no querer verlo por un minuto más. "Chao, Panchi, que te vaya bien, voy a subir altiro....", "Ya, oye, Sole ¿te puedo llamar de nuevo?", lo miré en silencio, con tortícolis por lo alto de este "poste" camiante, y salió mi yo humano, "Si poh, obvio", mientras decía eso, me autoflagelaba en el muslo pellizcando hasta sentir el máximo dolor por lo poco asertiva, ¿Pero qué podía decir?
Entré a la casa, escucho a lo lejos: "¡¡llegó!!", eran esas dos víboras confabuladoras, que tiran a los leones a una inocente. Salen de la pieza de la mamá, juntitas, chasconas, con olor a pan tostado, olor a que habían estado echadas comiendo o tomando el té, hablando y especulando sobre mi salida, seguramente riéndose cómplices y espectantes del minuto en que yo metiera la llave a la puerta y les dijera que había conocido al Príncipe de mis Sueños...
"Cómo te fue?!!" (Pachita), "Viste?, qué te dije!!! regio ah!! se pasó!!" (mamá).
Las miro, voy a la cocina, echo bebida en un vaso, hago una larga pausa para torturarlas. Tomo bebida, boto el gas por la nariz y me da lo mismo, me quedan los ojos llorosos por ese mismo gas. "Última vez que te hago caso, mamá, con tus conceptos de Regio, Estupendo, un Caballerito.... ERA UN MONSTRUO!!!!!!, HORRIBLE, NO HABLABA, CON ESPINILLAS ASQUEROSAS, DESAGRADABLEMENTE ALTO Y PERRRRRRNO!"
Mientras yo sufría, gritaba y volvía a mis portazos adolescentes, ellas se quedaron en silencio, detrás de mi puerta cerrada, hasta que una de las dos no aguantó y se cagó de la risa contagiando a la otra. Entraron a la pieza, coloradas de tanto reírse, hasta que mi mamá pudo hablar: "Qué le digo a la Verónica ahora, le dije que a la Sole le iba a encantar su hijo..."
Después de eso, nos miramos las tres y nos reímos con mucho ruido y dientes.
Madres...siempre quieren lo mejor para uno, pero no hay que confiar en sus conceptos de belleza ni de onda para los candidatos. Aunque reconozco que me ha hecho "caer" tres veces después de esa, todas con el mismo resultado... pero igual, es mi vieja y la quiero, y más la queremos cuando nos mira y dice: "Nooooo, si ustedes están mínimo pal Miss Mundo!!!".


