domingo, diciembre 10, 2006

 

UNA VENTANITA: cuando nadie pasa a ser alguien



Hace dos días me encontré en el Cerro Alegre con un ex compañero de colegio, en la calle Almirante Montt. Cosa rara, no nos veíamos hace siglos, a lo mejor nos habremos topado un par de veces, en algún entorno medio gris. Para seguir conversando, decidimos irnos a tomar un café, llegamos al Color Café, en el Cerro Concepción.
La cuadrada y "ceñofruncida" imagen que yo tenía de este ser humano, empezó a desaparecer mientras nos pasábamos el encendedor para prender una innumerable cantidad de cigarros, mientras tomábamos nuestros respectivos sanos brebajes y mientras nos "escaneábamos" con otra mirada, una amigable esta vez.
Fue muy entretenido, fue agradable saber que ese débil lazo estudiantil es potente 15 años después. "¿Te acordai de la copa Hop-Hop, ¡¡¿Qué nombre es ese!!?", "¿Y tú te acordai del Hecho Insólito?" jajajaja.
Hasta jugamos dominó, ya estábamos linkeados a esa altura y los recuerdos de los años 80s, los profes en común, sus aventuras románticas, "Demoliendo Hoteles" y esa música, etc... "¿Qué fue del izquierdoso? mírate ahora todo de Polo y pituco".
Después de un par de horas de diálogo, consejos, risas y dramones, me fue a dejar a mi casa "Yo creo que necesito un desorden así ahora", me explicaba, aparentemente poco impresionado por el panorama post-derrumbe que presentaba mi casa.
Fue una ventana en la rutina, cuando mi nadie compañero de colegio pasó a ser alguien por un par de horas.

Comments:
Yo misma comento sobre lo que escribí.
Creo que esta ciudad tan poco amigable, a veces, ( según coversamos con Ingrid alguna vez, sin zonas planas, sin jardines, se baja del cerro y se llega al mar, sin superficies horizontales) se puede convertir en la ciudad más amigable, más empática y más regaloneadora.
 
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