viernes, septiembre 30, 2005
Bridget Jone´s Diary

Desde hace un mes y medio que he vuelto al placer (esta vez autofinanciado) de tener tv cable. Se me había olvidado ese paraíso sin límites de poder ver a esa monja cachetoncita predicando, a la otra monja cocinando, a esas bellos y bellas en Tahiti tirándose agua en la playa, tooooodos los diseños de vestidos en los "Live, from the Red Carpet" y la clásica pregunta: "Who are you wearing?" "Oh! this is a Vera Wang, and my shoes are Manolo Blahnik", "You´re looking absolutely stunning" "Thank youuuuu, so do you".
Entonces empecé a desvelarme, sin quererlo, por ver todo lo que fuera posible, sin perderme los
finales de "E.R" o de algún plato fusión.En medio de mis desvelos, hubo uno crítico, ese que me despertó tipo 2 am, con los ojos de pescado, hurgué en el lado izquierdo de mi cama, donde dejo el control remoto, y encendí la tele, empecé mi surfing por los canales, de los más lateros (fútbol, religión, llame ya, esos chinos en pijamas haciendo gimnasia sobre alfombras al lado del mar, la verdadera historia de la Shirley Temple, cómo bajar 60 "libras" en 2 días, etc...). De repente, en el A&E, una película repetida: "El
diario de Bridget Jones". La primera vez que la ví, yo tenía como 27 años, vivía con mi mamá, estaba pololeando y terminando mi carrera, me morí de la risa. Ahora, a las 2 de la mañana, viviendo sola en mi casa en Valparaíso, de 31 años, con insomnio y estrés por sobrecarga de trabajo, sin siquiera la sombra de un lolito que me mueva el piso, en resumen, en la flor de mi pateticidad.
Ahí estaba yo, con mi pijama XXXXL rosado y con ovejas por todos lados, chascona y con los poto de botella, clavada a la pantalla viendo la película.

Fue inevitable, me identifiqué de inmediato, claro, a mí no me han pagado diez millones de dólares para subir de peso y por tener la peor versión de look posible. Yo lo hice gratis.
Hipnotizada viendo cómo esta Bridget sortea día a día los malos ratos en la pega, sus carretes con sus losers amigos en los happy hours, buena pal cigarro y pal copete. Con una bitácora en la cual llevaba el control de su peso, y se proponía metas para adelgazar. Decidía dejar de fumar y de tomar, se leía libros de autoayuda y esos de "Lo que los hombres buscan en una mujer" o "Cómo
conseguir un hombre...". Después aparece en su sofá con su pijama infantiloide como el mío, con el peor de los moños, desvelada, viendo tele, fumando y tomando vodka directo de la botella. Genial Renee Zellweger.Bridget, siendo la misma, sin haber bajado un gramo de peso, chascona y mal vestida, llama la atención del personaje de Hugh Grant (no me acuerdo cómo se llamaba), empiezan los mails en la oficina (intranet), las miraditas, los coqueteos... BUM!! romance.
La srta. Jones, en sus treintas, tolerando los comentarios de su parentela, sobre su soltería, en cada comida familiar, con su casa patas pa arriba, aguantando al viejo verde de la pega que le miraba las pechugas y su abundancia toda, había empezado a pololear con ese óptimo.

A esa hora, yo ya estaba mordiendo el cubrecama, completamente despierta y ansiosa. Ya me sabía el desenlace, el final y todo, pero esta nueva vez, era muy distinto el prisma con que yo veía esta película.
Bueno, ya es sabido, Hugh Grant le miente con que debe volverse antes a Londres por negocios (estaban "en las afueras", como en la campiña), y Bridget "gordis" Jones lo pilla con otra mina, una flaca estupenda, "con mundo", corte de pelo "chori", entre sexy y career woman. Lo manda a la cresta.
Después de mi impagable desvelo, tan excelentemente provechoso, concluyo lo ídola que es Bridget Jones, o todas las que hemos sufrido el síndrome. La Bridget Jones es el trampolín para ese salto infinito hasta caer en los brazos de un común y corriente, que, para uno, es el hombre más rico del planeta, de esos tan machitos sincero (decir lo que siente) y con buen timing (decirlo a tiempo, asertivo), que no sepa de celulitis, que jamás mencione a la ex como "mujer ideal", que se integre con tu familia luego, que le puedas pedir cachos lateros y te los soluciona, que puedas contar con él para cosas domésticas, que lo puedas mandar, tranquilamente,
a dejar a tu regia amiga a su casa, que te pegue esa llamada o mensaje de texto desubicado de madrugada porque te echa demasiado de menos, que va a buscar y a dejar a tu mamá, que te dice en tu cara "qué bonita ella", o que alguna vez diga "si te sigue hueviando ese hueón, le voy a sacar la cresta!!", que no bañe en chocolate un argumento triste para quedar bien contigo si, en el fondo, no le interesa estar contigo, que no se encandile con cualquier cosa, país o persona más trendy, y, por último, que sea tu partner.Cuando está cerca de terminar la película, Bridget se da cuenta que sólo estaba encantada por la imagen sin contenido de Hugh Grant, que se estaba enamorando de otro,
del menos ruidoso, igual de estupendo, pero mucho más calladito, ese que la quería fumadora, errática, gorda y desordenada.A esas alturas yo lloraba, me acordaba de miles de cosas erráticas en mi vida, como errático es ser tan insegura, desconfiada y poco jugada, estática. Pero, si es que yo hubiera encontrado, a estas alturas, a alguien por quién jugármela, ya lo habría hecho.
Ídola, Bridget, sos divina.
Ah! By the way, Hugh Grant volvió rogándole que volvieran, que había dejado a la flaca gomero porque estaba enamorado de ella, de Bridget. ¡¡qué triste!!... por él.
lunes, septiembre 26, 2005
VICENTE

ahora publico algunas fotos y momentos en los que Vicente ha estado, excepto esa foto de mi mamá, la última de abajo, en la que sale sola, pero con risa, porque recién había estado con él.
recién caminando
recién caminando
paseando con sus papásjueves, septiembre 22, 2005

...y me devolví pensando que mejor me quedaba aquí, aunque sea por unos meses más. Además que ya me siento porteña, me acostumbré a este paisaje, a los ascensores, a los perros, a los desniveles y a los almacenes, mucho más que a los malls. Entonces me siento en ese peldaño eterno, al lado del muro con colores, en el cerro, y concluyo que sería bueno replantearme todo, y comprarme unos bototos 4x4 para evitar tropezarme, otra vez.
Valparaíso tiene ganado su espacio para ser recorrido, refaccionado, restaurado y rediseñado. O no?


